La histórica fábrica de cosechadoras Vassalli Fabril completó formalmente su traspaso accionario. Mediante un comunicado oficial emitido este miércoles de agosto de 2026, el directorio de la compañía de Firmat confirmó que se cumplieron la totalidad de los requisitos regulatorios y de deudas para concretar el traspaso del cien por ciento del capital a favor de Roberto Santiago Chinelli y el grupo empresario que representa.
Luego de perfeccionarse el acuerdo de transferencia de control se puso fin a la gestión de la familia Marsó. La operación apuntó a evitar la quiebra de la firma santafesina, la cual se encontraba bajo un complejo esquema de reestructuración de su abultado pasivo.
La emblemática empresa de cosechadoras arrastraba un importante historial económico que incluyó deudas de carácter comercial, operativo y financiero heredadas de previas administraciones. Además, arrastraba compromisos con los anteriores dueños, Esteban Eskenazi y Matías Carballo.

Ante este escenario, el traspaso no consistió en un desembolso tradicional, sino en una cesión de tipo simbólico a cambio de que los nuevos titulares asumieran las obligaciones de la empresa y lograran acuerdos de pago con sus acreedores. Según el comunicado del Directorio de la firma, se constató de forma oficial que se cumplieron la totalidad de las condiciones a las que se encontraba sujeta la operación.
Con la firma definitiva del contrato, se formalizó la cesión por parte de la Familia Marsó a favor de Roberto Santiago Chinelli, junto con el grupo empresario que integra y representa, del ciento por ciento del capital accionario de Vassalli. De esta manera, Chinelli, quien ejerció la función de gerente general de transición, asumió formalmente el liderazgo definitivo y la reorganización de la compañía.
La fábrica cuenta con una plantilla de 238 empleados. Del total, solo 80 mantenían labores de jornada completa por la reducida actividad industrial disponible en la planta de Firmat.
El plan de la nueva conducción contempla, como primera prioridad operativa, resolver los atrasos con clientes que compraron cosechadoras y no las recibieron, recuperar componentes retenidos en la aduana de Ezeiza y relanzar la marca mediante la futura «Línea 80». Esta nueva gama incorporará componentes provistos por Claas, Bosch y Scania para competir localmente con una propuesta de menor costo relativo. A través de este relanzamiento, la firma buscará recuperar la confianza de los clientes y reconstruir su tradicional red nacional de concesionarios.