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“Si caminas, nadas o sales a correr todos los días, sumas 3 años de media a tu expectativa de vida”

Moverse mejora la salud y alarga nuestra vida. Las estadísticas sitúan a los deportes de raqueta entre los más beneficiosos, gracias a la combinación de actividad física, agilidad mental y contacto social que ofrecen a quienes los practican.

Hay frases que se repiten tanto que pierden fuerza, pero esta no ha envejecido mal: moverse es salud. No hace falta ser atleta ni machacarse en el gimnasio, solo hay que poner el cuerpo en marcha de forma regular. Subir escaleras, andar a buen ritmo o jugar un rato con amigos puede bastar para que el organismo lo note.

Esa idea de que la salud alarga la vida está más que comprobada, y Dan Buettner, especialista en longevidad, lo resume en un vídeo en su perfil de TikTok al afirmar que «si caminas, nadas o sales a correr todos los días, sumas 3 años de media a tu expectativa de vida».

Uno de los deportes que más terreno está ganando por su accesibilidad y popularidad es el pickleball (un deporte de raqueta que combina elementos del tenis, pádel, bádminton y tenis de mesa, y se juega con una pala ligera y una pelota de plástico perforada. Se juega en una cancha con una red, y el objetivo es golpear la pelota por encima de la red y hacer que el oponente no pueda devolverla de forma válida). Se trata de una disciplina con reglas sencillas y bajo costo, que puede practicarse en cualquier momento y a cualquier edad. Su ritmo es suave, pero continuo, y la mayoría de sus jugadores lo practican a diario sin necesidad de una gran preparación física.

Buettner explica que el pickleball destaca porque «es fácil de aprender, se juega todos los días y está disponible para casi todo el mundo por muy poco dinero». Además, apunta que su gran ventaja está en el componente social: cuando te metes en una pista de pickleball, es casi imposible no acabar hablando con alguien.

El formato más extendido del juego es el de dobles, lo que fomenta la interacción constante. Esa parte social es clave, porque mantenerse en contacto con otras personas también está muy ligado a una vida más larga. En España, el número de jugadores ya ronda los 20.000, y en Estados Unidos la cifra se dispara hasta los 50 millones, lo que da una idea del alcance que está teniendo esta modalidad.

Aunque cualquier actividad física puede ayudar, no todas ofrecen los mismos beneficios en cuanto a longevidad. El tipo de esfuerzo, la técnica y los riesgos que implica cada deporte influyen de forma decisiva en el impacto que tiene sobre la salud a largo plazo. Algunos incluso pueden restar años si provocan lesiones repetidas o traumas importantes.

Buettner señala que deportes como el boxeo o el fútbol, debido al riesgo de golpes en la cabeza, «pueden reducir la expectativa de vida». En cambio, otros como el golf o el running sí aportan beneficios, pero están por debajo de los deportes de raqueta en cuanto a años de vida ganados.

En esa comparación, el tenis se lleva el primer puesto con una mejora de más de nueve años en la expectativa de vida, seguido del bádminton, que suma unos seis. Según Buettner, «los deportes que más años añaden a tu vida son los que implican raqueta», y eso se debe tanto al tipo de movimiento que implican como a su componente social.

Varios estudios han corroborado que hacer ejercicio de manera constante ayuda a reducir el riesgo de muerte prematura. Uno de los más amplios fue publicado en el British Journal of Sports Medicine, donde se analizaron datos de 80.306 personas entre 30 y 98 años durante un periodo de nueve años. Se evaluó la relación entre seis tipos de ejercicio y el riesgo de morir por cualquier causa.

Los resultados fueron contundentes: quienes practicaban deportes de raqueta tenían un 47% menos de probabilidad de morir por cualquier causa y un 56% menos de morir por enfermedades cardiovasculares. También se evaluaron otras disciplinas como la natación, el ciclismo, la gimnasia aeróbica, el running y el fútbol.

Este tipo de investigaciones refuerzan lo que ya se sabía de forma empírica: que moverse cada día no solo mejora el bienestar inmediato, sino que también influye en la cantidad de años vividos. En el caso de los deportes con raqueta, ese impacto se multiplica al sumar beneficios físicos, cognitivos y sociales.

Uno de los motivos por los que los deportes de raqueta marcan una diferencia clara en salud es la variedad de movimientos que exigen. Mientras que muchas actividades solo implican avanzar hacia delante, este tipo de ejercicios requiere desplazamientos laterales, cambios de ritmo y anticipación.

Vijay A. Daryanani, fisioterapeuta del centro Spaulding Outpatient Center de Harvard, comenta que «los deportes de raqueta como el tenis, el squash o el bádminton ofrecen un buen ejercicio cardiovascular y ayudan a fortalecer tanto el tren superior como el inferior al mismo tiempo». También destaca su adaptabilidad, ya que se pueden modificar para distintos niveles físicos y edades.

Daryanani añade que «estos deportes obligan a moverse en todas direcciones, lo que mejora el equilibrio y la distribución del peso, y reduce el riesgo de caídas». Además, como se juega con otras personas, aportan un refuerzo social que otras disciplinas, más individuales, no proporcionan. Esa parte cognitiva también cuenta: prever cada jugada y decidir cómo responder estimula el cerebro en cada punto.

Moverse cada día es una base excelente, pero los datos muestran que elegir el tipo adecuado de ejercicio puede ampliar aún más los beneficios. La combinación de esfuerzo cardiovascular, movimientos variados y contacto humano genera un efecto más potente que simplemente salir a correr o nadar en solitario.

Además, el componente social refuerza el bienestar emocional, algo esencial con el paso del tiempo. Un estudio publicado en Archives of Internal Medicine en 2012 ya advertía que la soledad en mayores de 60 años se asociaba a un mayor deterioro físico y mayor riesgo de muerte. En este sentido, actividades como el pickleball o el pádel ofrecen una ventaja clara frente a disciplinas más solitarias.

En España, el pádel lo practican entre 4 y 6 millones de personas, mientras que el tenis reúne a unos 3 millones de jugadores. Ambos siguen siendo opciones populares, pero la irrupción del pickleball, con reglas más simples y una exigencia física menor, está abriendo la puerta a un perfil más amplio de practicantes. Con ello, se multiplica también su potencial como herramienta de longevidad.