La escena comenzó a repetirse durante la madrugada del lunes feriado en distintos puntos de barrio Sur. Vecinos que se levantaron antes del amanecer para iniciar la rutina diaria se encontraron con una situación inesperada: abrían la canilla y no salía una gota de agua.
Minutos después, los mensajes comenzaron a multiplicarse en los grupos barriales. El diagnóstico era el mismo en varias cuadras: les habían robado los medidores de agua.
Los episodios fueron reportados en inmediaciones de Urquiza al 1200, Entre Ríos al 2800, Primero de Mayo al 1100 y Uruguay al 3000, entre otros sectores. En algunos casos, los delincuentes directamente sustrajeron el medidor completo. En otros, provocaron daños sobre la instalación al intentar arrancarlo.
“Te levantás a las cinco y media o seis de la mañana, querés abrir la canilla y no tenés agua. Ahí empezamos a ver en el grupo de vecinos que a varios les había pasado lo mismo”, relató una mujer domiciliada en barrio Sur, también damnificada por uno de los hechos.
Según explicó, en su vivienda no lograron llevarse el medidor, aunque sí dañaron parte de la conexión. “A mí me intentaron robar. No pudieron o no quisieron seguir, pero me sacaron un pedazo de caño. Igual me quedé sin agua”, señaló.

La preocupación de los vecinos no se limita únicamente a la reposición del servicio. También aparecen interrogantes sobre quién afrontará el costo de los medidores robados, las pérdidas de agua ocasionadas y las reparaciones posteriores.
“Nosotros ya venimos pagando los medidores en cuotas. Ahora, si te lo roban, ¿quién se hace cargo? ¿Otra vez el vecino?”, cuestionó la entrevistada, quien además describió dificultades para comunicarse con la empresa prestataria.
“Intentamos llamar para hacer el reclamo y aparece un mensaje automático diciendo que el cliente tiene bloqueadas las llamadas de esta zona. Entonces no sabés cómo reclamar”, agregó.
En medio del malestar, los habitantes del sector aseguran que los robos de medidores constituyen apenas una parte de un problema mayor vinculado a la inseguridad cotidiana que atraviesa el barrio. La misma vecina describió una secuencia de delitos reiterados durante los últimos fines de semana largos.
“Para el feriado anterior estuvieron robando cañerías de medidores de gas. También hay entraderas por los techos. Sentís que caminan arriba de las casas. Se trepan por las paredes como gatos”, relató.
El cuadro se completa con robos callejeros ocurridos en horarios de escasa circulación. Días atrás, según denunciaron vecinos, una mujer fue asaltada en inmediaciones de Urquiza y Entre Ríos cuando esperaba el colectivo alrededor de las seis de la mañana.
“Somos nosotros los que vivimos presos. Los que trabajamos y salimos temprano tenemos miedo todo el tiempo”, resumió la mujer.
Los reclamos vecinales también apuntan a problemas de iluminación en algunas cuadras del sector y a la falta de respuestas rápidas frente a hechos reiterados. Aunque reconocen la presencia periódica de patrulleros, especialmente en cercanías del Tiro Federal y establecimientos educativos de la zona, sostienen que los delitos continúan produciéndose con frecuencia.
Mientras tanto, en muchas viviendas afectadas persiste un problema inmediato y elemental: recuperar el acceso al agua potable. Para familias enteras, quedarse sin servicio implica reorganizar tareas domésticas básicas, desde cocinar hasta higienizarse o lavar ropa.
“Parece algo menor hasta que te pasa. Sin agua no podés hacer nada. Y encima después viene toda la preocupación por los gastos y las reparaciones”, concluyó una de las damnificadas.
Gentileza El Litoral