Mientras realizaban un patrullaje en el barrio Los Troncos, agentes de policía intentaron identificar a un hombre que mostraba una actitud sospechosa. Al darle la voz de alto, el individuo ignoró la orden y emprendió la huida. El incidente ocurrió en las inmediaciones de Ulrico Schmildl y una calle sin nombre.
En el lugar quedó abandonada una mochila que contenía un arma de fabricación casera, compuesta por dos tubos de hierro: uno de 3 cm de diámetro por 20 cm de largo y otro de 35 cm de largo utilizado como cañón. Además, en uno de sus extremos, había un cartucho calibre 12.70 listo para ser utilizado.
Cuando los efectivos intentaron continuar con la persecución, un grupo de personas reaccionó arrojándoles piedras desde distintos puntos, obligándolos a replegarse.