Un violento episodio ocurrido durante la madrugada del miércoles en la ciudad de Santa Fe terminó con un presunto delincuente herido de bala, un jefe policial aprehendido por disposición de la Fiscalía y una compleja investigación destinada a determinar las circunstancias en las que se produjo el enfrentamiento.
Todo ocurrió alrededor de las 2.30 en una vivienda ubicada sobre calle Moreno al 3600, donde reside un alto jefe de la Policía de Santa Fe, con prestación de servicio en la Unidad Regional XIII, quien ostenta la jerarquía de Subdirector de Policía Jefe de la Agrupación Cuerpos de dicha Unidad Regional.
Según las primeras actuaciones, un grupo de hombres armados y con sus rostros cubiertos habría intentado ingresar al inmueble luego de violentar la puerta principal. Los primeros ruidos alertaron al hijo del propietario de la casa, de 22 años, quien despertó a su padre. A partir de ese momento la situación escaló rápidamente.
De acuerdo con la reconstrucción inicial, el funcionario policial salió al encuentro de los intrusos y se produjo un forcejeo con algunos de ellos. En medio de esa situación efectuó varios disparos con su arma reglamentaria, acción que provocó la huida del grupo. Durante la fuga, uno de los presuntos asaltantes resultó alcanzado por un proyectil.
Mientras distintas patrullas recorrían la zona, efectivos del Grupo de Operaciones Especiales fueron enviados por la Central de Emergencias 911 hasta inmediaciones de Pasaje Mitre y Moreno, a unas siete cuadras de la vivienda atacada.

La puerta violentada en la casa del funcionario policial. Foto: Gentileza
Sobre la calzada encontraron a un hombre de 36 años tendido junto a una motocicleta Honda Wave blanca sin dominio colocado. Presentaba una herida de arma de fuego y fue trasladado de urgencia al hospital José María Cullen.

El herido permanece internado en el hospital Cullen. Foto: archivo El Litoral
Los médicos constataron que había sufrido una fractura expuesta de cadera derecha, con un proyectil alojado y sin compromiso vascular. Debido a las sospechas de su presunta participación en el intento de robo, quedó internado en calidad de detenido mientras recibe atención médica.
En forma paralela, peritos de la Policía de Investigaciones realizaron un amplio relevamiento tanto en la vivienda como en los lugares vinculados con el procedimiento.
En la escena del hecho secuestraron nueve vainas servidas calibre 9 milímetros, una pistola semiautomática con su cargador, una barreta presuntamente utilizada para violentar el ingreso y diversas muestras para posteriores análisis periciales.
También fueron identificadas cámaras privadas de videovigilancia instaladas en las inmediaciones, cuyas imágenes podrían aportar elementos para reconstruir la secuencia.
Las tareas continuaron posteriormente en el hospital Cullen, donde se practicaron pericias sobre el herido y se secuestró su vestimenta, además de inspeccionarse la motocicleta en la que presuntamente se movilizaba.
La investigación quedó bajo la conducción de la fiscal de turno, quien ordenó numerosas diligencias destinadas a esclarecer lo sucedido.
Entre las primeras medidas dispuso la aprehensión del jefe policial que efectuó los disparos y el secuestro del arma utilizada durante el episodio, decisiones habituales en investigaciones donde intervienen armas de fuego y que permiten avanzar con las pericias balísticas, los análisis de residuos de disparo y la recepción de testimonios.
El Litoral