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Profot, la legendaria casa que reveló por décadas las historias de los santafesinos

La ciudad de Santa Fe guarda infinidad de historias en distintos rincones de la tierra fundada por Garay. Entre tantas páginas escritas, figuran comercios y marcas que fueron parte, en alguna época, de una inolvidable etapa que aún resuena en la memoria de los santafesinos.

Hasta no hace mucho tiempo, Santa Fe tenía casas de fotografía que por momentos se transpormaban en un maravilloso lugar donde llevábamos nuestros rollos de fotos esperando, con paciencia, ser reveladas para poder verlas y revivir momentos. Bruno Gesualdo, Profot, La Gran Bolsa, Boston Film… apenas son algunos nombres de ese tiempo. Entre tantas, ¿te acordás de Profot?

José María Beck, fotógrafo y estudiante de Ingeniería Química, comenzó revelando manualmente en la década del ’60. En 1971, integró su servicio de fotografía sumando venta de cámaras y servicios de revelado e impresión, dando origen formal a Profot.

En su etapa de mayor auge, Profot llegó a tener una cadena de cinco locales, abriendo sucursales destacadas en la ciudad de Rafaela a finales de 1991. En Santa Fe, su sucursal más recordada funcionaba en la zona frente al tradicional «Palomar».

También operó en San Martín 2160 y Avenida Aristobulo del Valle 6534.

El impacto de la era digital

La masificación de la fotografía digital y los teléfonos inteligentes a principios del nuevo siglo provocaron una caída abrupta en los negocios tradicionales de rollos y revelado. El modelo dejó de ser rentable y el histórico local de Santa Fe cerró sus puertas definitivamente en el año 2008.

La marca dejó una fuerte huella en la memoria de los santafesinos, quienes durante décadas fuimos allí a revelar recuerdos familiares, participar de recordados concursos fotográficos o imprimir las clásicas fotos de eventos en los tradicionales sobres de cartoncito con la marca impresa.

Aún hay personas que conservan sobres, negativos y anécdotas de aquel tiempo que registramos con nuestra cámara de fotos , las llevábamos a revelar y con ansiedad esperábamos unos días para retirarlas.

Gentileza Julio Monsi