Fue un 21 de julio de 1985, hace hoy cuatro décadas. Santa Fe se convertía en la «Montecarlo argentina». La pista fue armada en el entorno del Parque del Sur. Abarcaba las Avenidas Mar Argentino y la Illia; luego se bajaba por el club Náutico Sur; se tomaba por 1° de Mayo; se pasaba por el anfiteatro, el Convento San Francisco y luego se tomaba 3 de Febrero hasta los elevadores del Puerto (en el estacionamiento se armaron los boxes) y finalmente se volvía a la circunvalación. «La idea de organizar la carrera fue mía», cuenta Francisco Costanzo uno de los grandes referentes del Automóvil Club Argentino en nuestra ciudad, junto a Luis Puig y otros dirigentes. «Entrené gente, porque en un circuito callejero necesitás 150 y no 30 como en un autódromo. Nada hubiera sido posible sin ese enorme grupo de colaboradores que me acompañó y que, por razones obvias, no puedo nombrar porque me olvidaría de muchos. Son los ‘héroes anónimos’ de aquello, que luego se repitió en los años siguientes», cuenta Pancho a 40 años de ese acontecimiento que se convirtió en el puntapié inicial para lo que luego se desarrolló, incluso con el cambio de lugar del circuito callejero para llevarlo a la zona de avenida Alem, 27 de Febrero y el puerto santafesino.

«En ese entonces, tuvimos ayuda de la gobernación y al nombre de Carlos Alberto Reutemann, al circuito, se lo puso la gente. Nadie en particular. Fue la gente. Me acuerdo que a la carrera – que fue ganada por Juan María Traverso – la televisó. Y decían que era el Long Beach criollo o el Montecarlo santafesino. Tuve apoyo de muchos periodistas, así como hubo otros que tiraron en contra… Y en cuanto al nombre, fue el mismo Lole quien luego pidió que le sacaran el suyo porque se lo quiso usar políticamente».
A esa primera carrera la ganó el Flaco Traverso, que tuvo palabras de elogio al circuito. «Quiero agradecer a todos los amigos que hicieron posible mi sueño. No hubo que hacer mucho en el circuito, porque el año anterior se había corrido una carrera que fue ilegal porque no estuvo bajo la órbita del ACA. Hoy, ése sería el lugar indicado pero habría que arreglarlo mucho. El 90 por ciento de los autódromos del país, fueron todos construidos por el gobierno. Al de Buenos Aires lo hizo el peronismo, el de Balcarce lo hicieron los militares, en Entre Ríos hay tres y si nosotros tenemos que hacer la carrera, tenemos que andar remendando las calles. Con todo lo que se gastó en el puerto, se podría haber construido un autódromo. En Montecarlo, ya que hablamos de callejeros están usando guard rail y no muros. Ese experimento raro de los muros no va. Y acá lo usamos», cuenta Pancho Costanzo, explicando que el guard rail es flexible y los muros hacen que si se produce la colisión de un auto contra el muro, el de atrás se lo lleva por delante inexorablemente.

Cuando se lo consultó sobre lo que le llamó la atención, no dudó en decir que fue «la convocatoria de gente. En esa época había que imprimir la entrada, no había pulseras. Se cortaron 40.000 entradas y el TC 2000 pasó a militar de la B a la A, porque no era la categoría más importante. Desde esa carrera, adquirió la importancia que luego tuvo».

¿Y los pilotos?, Pancho no duda: «Estaban chochos con el circuito, me preguntaban cuándo era la próxima. Estaba dotado de todas las medidas de seguridad. El director comercial de Fiatagri me encargó 150 matafuegos. Había uno cada 200 metros. Después, teníamos una carpa médica y en boxes había una unidad médica ambulatoria para primeros auxilios. En la Clínica Finocchieto y en el hospital Cullen estaban preparados con el grupo sanguíneo de cada piloto. En cada bocacalle había una ambulancia; ni en el autódromo de Buenos Aires se disponían tantas medidas de seguridad y antes de la carrera hicimos simulacro de rescate. No dejamos nada librado al azar».

Aquella carrera, como se dijo, fue ganada por Juan María Traverso, el segundo fue Rubén Daray y el tercero fue Gustavo Del Campo. Daray venía de ganar tres carreras consecutivas hasta que se realizó el Gran Premio del Chaco y allí el vencedor fue Mario Gayraud. Esa carrera, la del Chaco, fue la previa al Gran Premio de Santa Fe que ganó el Flaco Traverso. El campeón, ese año, fue Daray, que corría con un Ford Sierra para Akel Competición.

Ese fue el puntapié inicial para que Santa Fe se convierta en un escenario «tuerca» diferente. Hubo varias competencias más en el circuito del Parque Sur, hasta que el callejero se mudó por algunas cuadras y se instaló en la zona de Alem, 27 de Febrero y más tarde el Puerto. Pero la piedra fundamental se puso aquel 21 de julio de 1985. Fue todo un acontecimiento. Y aún hoy, 40 años después, mucha gente – como es el caso de Pancho Costanzo – lo sigue recordando como si hubiese sido ayer.
Por Enrique Cruz para El Litoral