28 de enero de 2023

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La muerte de Diego Román: misterio, dolor y una agonía sin fin

¿Qué tan lejos puede llegar un nene de 12 años? ¿A dónde va cuando se siente abatido? ¿A quién recurre, cómo se hace escuchar? Son preguntas que me hago frecuentemente.

Todos fuimos adolescentes, con toda la carga emotiva de la palabra. Adolecemos nuestro crecimiento, vamos aprendiendo en el camino, vivimos experiencias que nos indican qué caminos tomar. El problema es cuando te arrebatan esas oportunidades al principio de este cambio. Entonces quedas estancando en momentos que no van a suceder nunca porque alguien, en su putrefacta vida, decidió que la tuya valía menos que la nada misma.

Eso paso con Diego o «Dieguito», como solían llamarlo sus afectos. Un pequeño joven, atravesando situaciones violentas, digiriendo la separación de sus padres, mudándose de su hogar, aceptando a la pareja de su padre, siendo maltratado sin comprender por qué. En algún momento se cruzo en su camino alguien sin escrúpulos, sin alma (si es que existe), sin corazón. Alguien que, gracias a la INjusticia lenta y corrupta santafesina, está libre. Alguien sin rostro, sin sexo y con las manos manchadas de sangre, camina por nuestra ciudad. Ese alguien puede ser con quien estás compartiendo un momento, un mate quizás.

La justicia por su parte, se encargo de seguir manoseando la memoria de Diego. No solo plantearon hipótesis absurdas (y lo siguen haciendo) sino que, retuvieron su cuerpo en la morgue, realizaron una autopsia, entregaron su cuerpo a la mamá, fue sepultado, exhumado, llevaron su cuerpo a Buenos Aires, volvieron a realizarle una autopsia para ratificar el homicidio y finalmente devolvieron su cuerpito para ser sepultado nuevamente. Nadie merece tanto manoseo, nadie jamás debiera pasar por algo así, aun sin vida.

El lado siniestro de la justicia

Desde septiembre de 2019 hasta la fecha, solo se puede decir que es una causa totalmente paralizada. La pandemia podría ser una excusa para quienes tienen a cargo la investigación, pero, lo cierto es que tuvieron 6 meses para avanzar. No hay excusa que valga cuando del otro lado tenes a una madre que, por más abatida que se sienta, no se cansa de luchar.

La realidad es que en ningún momento se le dio la importancia a este hecho, nadie tomo cartas en el asunto. El fiscal necesitaba vacaciones ¿Cómo las iba a cancelar?

Regresaron a la «escena del crimen» 12 días después, luego de que el descampado haya estado expuesto a los cambios climáticos típicos. No hay huellas ni rastros de sangre. El juez se fue de fiesta, la policía participa en la joda.

Hoy nos encontramos con un nuevo capítulo en esta historia, un capitulo que nos demuestra que nuestra vida no vale tanto como suelen pregonar en las ruedas de prensa los jefes de la policía o los fiscales de renombre. A casi un año de la desaparición seguida de asesinato de Diego Ramón, nos encontramos con que algún juez, en alguna oficina (o desde su casa) decidió cambiar la caratula de la causa y llamarla «suicidio». Y así, como imagino que habrá agonizado Dieguito, es como agoniza el sistema judicial en el país.

Antecedentes de un Recreo sin paz

No es la primera vez que ocurre, de hecho, días después de la aparición de Diego, encontraron el cuerpo de otro niño. Casos sin resolver que, navegan en las aguas turbias del pantano en el que se convirtió la fiscalía de nuestra ciudad.

Recreo tiene a uno o varios asesinos libres, caminando entre la gente. Recreo ya no es un lugar en donde habita la paz, la familiaridad del mate en la vereda. En Recreo falta Diego, muchos niños y niñas sin nombre, aquellos ocultos para evitar la mala prensa.

La cruda realidad

Existen explicaciones que, aun estando en 2020, no se las entiende. En Santa Fe falta seriedad y compromiso, pero, todavía más, falta el respeto por la vida. Y todas las vidas valen, tanto la de los chiquitos que veo andar en bici por mi barrio, como el que está pasando hambre en el semáforo. Importa aquel que sus padres no terminaron la secundaria y se la rebuscan día a día, como también importa el hijo de algún funcionario o empresario. Todos valemos lo mismo, todos importamos.

Diego no era «hijo de» pero era hijo de alguien. Alguien que tiene muy en claro que su posición económica no es una motivación para acelerar los tiempos de la justicia y que, entiende que la justicia es más eficaz cuando hay billetes de por medio. Diego no tenía doble apellido, pero si toda una vida por vivir. ¿Qué tanto te suena la frase «por la plata baila el mono» mientras estás leyendo estas líneas?

A Diego lo matan una y otra vez desde que dejo en ese descampado su ultimo suspiro. ¿Cuándo lo van a dejar descansar en paz?

Lo cierto es que a Diego lo asesinaron, no cabe otra hipótesis, no hay chances que haya ocurrido algo más. ¡No Pullaro! Una jauría de perros no te deja 13 laceraciones en el cuerpo. ¡No señores fiscales! Nadie termina su vida clavándose un cuchillo 13 veces. No nos tomen como idiotas, tengan respeto por la memoria de este pequeñín y, sobre todo, no le suelten la mano a una madre cuando en nuestro país fueron un grupo de madres las que nos enseñaron a luchar. Ya pasaron las elecciones, pónganse a trabajar.

En Santa Fe

Hoy a las 11 de la mañana, se iniciaría la autopsia psicológica, solicitada por los fiscales a cargo de la causa. Para este procedimiento citaron al abogado defensor de la madre de Diego Román, el Dr. Dionisio Ayala.

Por su parte, familiares y allegados de Dieguito, organizaron un reclamo que tendrá lugar frente a las oficinas del MPA, situado en calle 1° de Mayo 2417 de la capital provincial. El encuentro, comenzará a partir de las 12, bajo el lema “Justicia y Verdad, Todos por Diego Román”.

Por Gisela Doello para Santafe24.