13 de junio de 2024

Santa Fe 24 Horas

Portal de Noticias

La historia detrás de la foto más loca de Palermo

No hacía mucho tiempo, el excéntrico Dennis Rodman había arribado a una librería de la Quinta Avenida de Nueva York para la presentación de su autobiografía disfrazado de novia. El pelo rubio, maquillado y, por supuesto, con el vestido blanco. Así fue que de los editores de la revista Mística de Olé surgió la idea: disfrazar a Martín Palermo, que por entonces era el Loco y no el Titán, de Marilyn Monroe. Y así nació una de las tapas más locas de la carrera del gran goleador de Boca. Olé te cuenta la trastienda de esa enorme producción ​a través de las voces de quienes la llevaron adelante.

"Por su perfil extravagante se lo consideraba algo así como el 'Rodman argentino'", recuerda Federico Ladrón de Guevara, el periodista encargado de ir a hacer la entrevista.

Piqui Caravario, uno de los jefes de la revista, tomó el teléfono y llamó al número fijo de la casa de Palermo y le contó la idea. El Loco accedió y convocó a los periodistas a verlo en la concentración de Estudiantes en City Bell para que le dieran más detalles.

Ese Palermo era el Palermo platinado del Pincha, que venía de golear 4-1 a River en el Monumental, tenía 24 años y estaba en su momento cumbre en el equipo La Plata. Era el Palermo al que querían todos, entre ellos River y Boca.

Al Country aparecieron Ladrón de Guevara y Débora D'Amato, hoy panelista de Intrusos. "Cuando llegamos al club para terminar de cerrar la nota, Martín se estaba yendo y le chiflé, onda taxi, y me hizo señas para que me acercara", recuerda D'Amato. "Le expliqué que lo considerábamos distinto, un tipo osado de otra categoría y que lo comparábamos con Rodman, y que teníamos que hacer la producción. Al principio le daba vergüenza, pero el tongo fue decirle que era el Rodman del fútbol. Ahí le gustó la idea", agrega.

La tapa de la revista Mística generó mucha repercusión en ese momento.

"Muy carismática, la Colo lo convenció en dos minutos, y quedamos para ir en la semana a hacer la producción en su casa", dice Ladrón de Guevara.

En la fecha pactada, unos días previos a un clásico platense, el equipo de la revista llegó en una combi con fotógrafo, productor, peinador, maquilladora y ¡el particular vestuario! a la casa de Palermo, que en ese momento vivía en un dúplex en La Plata con la brasileña Jaqueline Dutra, la madre de su hijo Ryduan.

"Fue muy cómico, un disparate. Él no llegaba a entender cuál era la idea y yo tampoco, pero me parecía divertido y tuve que terminar de convencerlo del delirio. Tipo drag queen, transgredir los límites... Él estaba en un lugar para animarse a cualquier cosa", cuenta el fotógrafo Marcelo Settón.

El equipo de la revista lo empezó a caracterizar: peluca, vestido, lunar. "Yo no me afeito", fue lo único que advirtió el Loco, con una barba de unos días, antes de elegir el vestido que le gustaba más y pasar a hacer las fotos en un set montado en el patio de su casa. "Fueron fotos cómicas, divertidas. Una producción de modas", dice Settón.

El problema fue cuando la revista llegó a los kioscos. "Tuvo muchísima repercusión. ¡Y eso que todavía no había redes sociales! Gustavo Mascardi, que era el representante del Loco, se empezó a poner nervioso. ¡Creía que por haberse vestido de mujer, iba a caerse el pase de Estudiantes a Boca, que se estaba por concretar. O peor: que a la hinchada de Boca no le iba a gustar nada ver caracterizado de esa manera a su flamante refuerzo", relata Ladrón de Guevara.

El propio Palermo recordó tiempo atrás lo que vivió en ese momento, a mediados de 1997, justo antes del mercado de pases. "Cuando Gustavo vio la nota me cagó a pedos, pero mi mamá me llamó mi mamá y me dijo: '¡Qué lindo que saliste!' Yo accedí de inocente, no sabía que podía generar tanta repercusión o problemas a mí porque había equipos que se estaban fijando en mí, pero me sirvió de experiencia", dijo el Loco, que por muchos años pidió que no le preguntaran por ese tema en las entrevistas.

"Me sentí responsable por la reacción, por si le pasaba algo, más por un pensamiento retrógrado que por otra cosa. Él demostró que podía hacer lo que se le cantara y sí tuvo algo positivo en ese momento: desempolvar el prejuicio machista del deporte", revela Settón. "Igual pedile disculpas si hablan con él", agrega el fotógrafo, más de dos décadas después.

La tapa, a la que tiempo después le siguió otra con un traje dorado con camisa azul, finalmente no impidió que Palermo llegara a Boca y ayudara construir la era más gloriosa del club, como lo explica Ladrón de Guevara: "La historia, ya se sabe, fue otra: Palermo se la bancó, se cansó de hacer goles y hoy es uno de los máximos ídolos de la historia del club".

Por Olé.

Las distintas caras de Palermo, entre 1997 y 1996.