La enorme mayoría de quienes accedían a garrafas de 10 kg a un precio subsidiado ya no cuenta con esa ayuda del Estado Nacional. De los 3 millones que había calculado el gobierno nacional que se inscribirían, apenas lo hicieron unas 250 mil personas, es decir, menos del 10% de lo previsto.
La cifra es aún peor si se la compara con el uso, la difusión y los efectos sociales que lograba el Programa Hogar que fuera creado en marzo de 2015, para superar las distorsiones del mercado que había causado el plan Garrafas para Todos de 2008. En la última década unas 3,9 millones de personas contaban con el gas envasado a un precio sensiblemente menor al del mercado.
En diciembre de 2025, dentro de una norma de alcance mucho mayor, las autoridades de la Secretaría de Energía de la Nación del Ministerio de Economía dispusieron el fin del Plan Hogar que había funcionado durante más de diez años y fue creado en el último año de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner y sostuvieron sin cambios quienes la sucedieron: Mauricio Macri y Alberto Fernández.
El decreto 943 terminó con la división en tres categorías de los usuarios residenciales según sus ingresos (N1, N2 y N3) y redujo los subsidios focalizados solo para los hogares más vulnerables, es decir, sin más recursos nacionales para las capas medias.
La normativa contemplaba un plazo de inscripción de seis meses para poder comprar con subsidios las garrafas de gas licuado de petróleo de 10kg, pero recientemente el gobierno nacional eliminó ese límite ante la evidencia de que muy pocos potenciales beneficiarios se habían anotado.
A nivel nacional, la Cámara de Consumidores y Usuarios de la Argentina afirmó en un comunicado de prensa que no hubo ninguna difusión masiva del cambio y de la posibilidad de que los hogares con mayores necesidades se inscriban. Incluso recomendó que organismos con llegada territorial, como el Anses, tomaran esa tarea para reinscribir de oficio en lugar de exigir un trámite nuevo, en el soporte digital, dado el carácter vulnerable del universo objetivo. Para contar con el subsidio es necesario usar billeteras virtuales y, lógicamente, contar con celulares y conectividad, además de una educación digital adecuada.
El sitio EconoJournal precisó que la cifra de apenas 250 mil inscriptos equivale a menos del 10% de los 3 millones de beneficiarios que el organismo espera alcanzar, y queda muy por debajo de los 3,9 millones de hogares con garrafa que llegó a tener el ex Programa Hogar, cuyos pagos están discontinuados desde el año pasado, subraya.
Demoras de 30 días
Además de no haber difundido el cambio lo suficiente, se registran demoras de más de 30 días para autorizar la inscripción ante las solicitudes, lo que también demora el pago de los subsidios nacionales a los beneficiarios del programa.
La Disposición 1/2026 fijó el nuevo monto del subsidio en $9.593 por cada garrafa de 10 kilos, valor que se actualizará periódicamente según los costos de fraccionamiento, cuando la Secretaría lo disponga. El cálculo toma como referencia el precio mayorista del butano, la materia prima principal de la garrafa, al que se le suman costos operativos del sector.
En los hechos, ese monto no sigue el precio de mercado, dado que hoy una garrafa de YPF Gas cuesta $30.000 en el modelo de acero y $33.000 en el nuevo modelo de plástico en el Gran Buenos Aires, por lo que el subsidio cubre apenas un 31,9% del valor, según reportó el portal mencionado.
Los 250 mil que pudieron anotarse están bajo cupos según el clima: de abril a septiembre el subsidio reconoce hasta dos garrafas mensuales por hogar, y en el período estival —de octubre a marzo— el cupo baja a una sola unidad. Obviamente, se trata de una escasa cobertura.
Requisitos
La asistencia quedó reservada estrictamente a hogares sin conexión a la red de gas natural cuyos ingresos del grupo familiar iguales o inferiores a tres Canastas Básicas Totales y no posean autos con menos de tres años de antigüedad, tres o más inmuebles, aeronaves ni embarcaciones de lujo. La compra de la garrafa deberá ser obligatoriamente a través de las billeteras virtuales BNA+ y MODO, incluyendo a todos los bancos adheridos a esta plataforma de pagos. De esta manera, el subsidio opera como reintegro directo en el momento de la operación, de forma transparente para el usuario.
El trámite puede gestionarse de forma remota, ingresando al portal oficial de subsidios del Gobierno nacional o utilizando el perfil verificado en la aplicación móvil Mi Argentina.