16 de junio de 2024

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Informe, ¿qué se esconde detrás de las balaceras en barrio El Pozo?

Es un populoso sector que tiene poco más de 30 años, históricamente conocido por sus vecinos como un lugar familiar y tranquilo. Nacido durante la dictadura, pensado estratégicamente por el gobierno de facto para evitar la movilización de obreros y estudiantes al centro de la ciudad.

Barrio de promesas incumplidas, proyectos fantasmas, presupuestos desaparecidos y empujados a
la desidia y el abandono.

Este fin de semana, los vecinos fueron nuevamente testigos de una verdadera película de horror.

Cerca de las 8 de la noche del sábado comenzaron a escucharse los primeros tiros, otra vez las bandas se enfrentaron sin pudor. Esta historia se prolongó durante toda la madrugada y la mañana del domingo, cuando, de una vez por todas, la policía decidió proceder. Si bien los operativos realizados tuvieron resultado positivo, una vez que los efectivos se retiraron los enfrentamientos continuaron. Una vecina, testigo del hecho, afirmo escuchar más de 50 tiros minutos después de que se vayan los uniformados.

¿Qué pasa con la policía?

La realidad que se vive parece sacada de un cuento, los policías se esconden dentro de la comisaría para evitar ser atacados, por lo que cual se les hace muy complicado cumplir su labor. Sienten que están atados de pies y manos, imposibilitados o siendo trasladados cada vez que interceden para mover a las personas que ocupan los terrenos fiscales.

Hace 10 años que se perdió la seguridad y la tranquilidad del barrio, víctima de un proceso de terrenos ocupados por malvivientes y narcos. Si bien se reconoce al vecino que vive allí por necesidad, en su mayoría se trata de personas que se dedican a cometer actos delictivos.

Todo esto fue creciendo bajo la inoperancia de José Corral y su alianza secreta con Maximiliano Pullaro. Una cuestión política más que permitió el crecimiento de un asentamiento que hace imposible vivir o transitar con tranquilidad las calles que, alguna vez, fueron de los niños y las familias del lugar.

Políticos durmientes y complicidad barrial

Existen decretos, prohibiciones y reglamentaciones que no son cumplidas. En 2014 la UCR junto a los demás bloques firmó un decreto donde se proponía reubicar a las familias. Nunca se cumplió. En 2015, vecinos autoconvocados presentaron un informe detallado sobre la situación de salubridad precaria en la que se encontraban los asentamientos y la cantidad de familias que lo habitaban. También fueron ignorados.

Si bien la resolución 15.168 firmada por los concejales, el presidente de la Cámara, Leonardo Simoniello, y Raúl Molinas está vigente, sigue sin cumplirse. La situación empeora cada vez más.

La vecinal tampoco es de mucha ayuda, el lugar que está destinado a la protección de los intereses
de los vecinos es otro nido de buitres. Un ejemplo es el de una de las titulares, Estela Santacruz, a
quien le pagaban para que cortaran el césped y al parecer era beneficiaria de otros planes. ¿A
cambio de qué? Silencio.

Mientras los políticos duermen la siesta, tenemos un barrio desbordado por la delincuencia, los narcos y punteros partidarios que juegan con las necesidades de los habitantes.

Durante la gestión de Corral fueron ignorados y hoy pasa exactamente lo mismo, se esconden detrás de la frase “es una cuestión social”. Poncio Pilato estaría orgulloso de la clase política santafesina, aprendieron a lavarse las manos como nadie jamás lo hizo.

Algo personal

Por si fuera poco, además de ser bastardeados en materia de seguridad, fueron despojados de la única parada de colectivos que les permitía trasladarse cómodamente de un punto de la ciudad a otro.

La parada de la línea 2 fue cedida cuando José Corral firmó el traslado con Sánchez a Rincón y, aunque en el boleto de compraventa se detallaba que el barrio tendría una línea exclusiva, nunca se cumplió.

La parada fue trasladada a Rincón y luego a Los Zapallos, aumentando la cantidad de pasajeros y complicando aún más la vida de los vecinos… Sin dudas el ex intendente de Cambiemos, José Corral, tenía algo personal con este barrio y lo hizo notar durante todo su mandato.

Silencio ensordecedor

Lo que pasó este fin de semana es moneda corriente, algo a lo cual se acostumbraron a vivir sin terminar de asimilarlo.

¿Una pandemia nos impide circular? Ellos viven con miedo a salir a la calle hace diez años y ni siquiera existía el COVID-19. ¿Dónde está Jatón? ¿Cuándo comienza la nueva gestión del gobierno municipal? ¿Cuántos
muertos necesita El Pozo para que los vecinos sean escuchados?

El silencio político más ruidoso de los últimos años gobierna ausente y alejado de la triste realidad
que nos toca vivir como ciudadanos.

Por Gisela Doello.