28 de febrero de 2024

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Hermanos santafesinos se reencontraron tras 45 años: uno vivía en un basural

A Progreso llega en 2009 un señor llamado Luis Fernández, totalmente ignorado por la población, se instala en lo que era un basural comunal, que estaba 2 kilómetros al oeste del pueblo (en el camino viejo a Hipatia). Hay cavas de una vieja ladrillería y la comuna tiraba ahí sus deshechos hasta que se instaló la planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos.

En ese lugar Fernández construyó una vivienda precaria (tipo choza) con chapas y la cubrió con restos de lonas de los silobolsas. De esta manera precaria y antihigiénica vivía este señor, juntando elementos reciclables que los podía vender y con eso poder alimentarse.

Javier “Ronco” Meynet, trabaja en la comuna de Progreso. Maneja el tractor que diariamente con un acoplado llevan los residuos -principalmente ramas y hojas- a esa cava. Entre tantas idas y venidas, un día Javier le preguntó a Fernández de donde era oriundo, “de Villa Guillermina” le respondió y contó que hacía 45 años no tenía contacto con su hermano, pensaba incluso que podría estar muerto.

Javier se acordó que en esa localidad tenía un amigo que había hecho el Servicio Militar con él en Reconquista, Jorge Grill, e inmediatamente le habló y le dijo que en Progreso había un hombre de apellido Fernández que buscaba a sus parientes, de los cuáles encontraron rápidamente una foto.

Estos a su vez ubicaron a un hermano que vive en Rosario, Carlos Fernández. Quien después de haberse enterado que su hermano vivía -porque había perdido el contacto con él desde hacía 45 años y pensó que había muerto- se comunicó inmediatamente con vecinos de Progreso.

Habló con Javier y le recomendó que le haga todos los trámites para viajar, porque venían a buscarlo. Meynet lo fue a buscar al basural, lo llevó a la casa, lo bañó, lo vistió y llamó al médico para ver en qué estado de salud se encontraba. Compartió la mesa con ellos y a la tarde llegó el sobrino a buscarlo.

“Hoy está con nosotros y nos cuenta que Luis había nacido en Basail (Chaco) hace 70 años. Es hijo de una pareja que trabajaba en la Forestal y habían tenido nueve hijos. De los cuales aún están tratando de ubicar a una mujer llamada Celina y que supuestamente estaría viviendo en Buenos Aires. El resto están fallecidos. No me va alcanzar la vida para agradecerle a Javier este gesto de amor”, manifestó a El Litoral Carlos Fernández desde Rosario.

En este sentido agregó que han formado un lazo de amistad y seguramente cuando pase esta pandemia “nos encontraremos para compartir una mesa y darnos un fraternal abrazo”.

Aún falta determinar porque Luis llega a Progreso, seguramente una mala vivencia hizo que tomara esta decisión. Durante mucho tiempo le ofrecieron estar en otro lado, pero nunca aceptó. Pero cuando le dijeron que se iba a encontrar con su hermano la decisión de irse de ese lugar fue instantánea.

¿Quién dijo que todo está perdido...? “Lo que yo hice, lo hice de corazón”, comentó Javier Meynet quien también le agradeció a Jorge Grill, vecino de Villa Guillermina, quien ubicó a los parientes de Luis en esa región del norte santafesino.

Fuente: El Litoral