28 de febrero de 2024

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Europa: se pactó un millonario fondo de recuperación post pandemia

Los jefes de Estado de la Unión Europea, han alcanzado este martes, un acuerdo histórico para crear un fondo de recuperación de 750.000 millones con el que relanzar las economías del bloque comunitario. Este plan se realizó especialmente para estabilizar la economía de los países más golpeados por la pandemia de Covid-19, como España e Italia.

Esto estará financiado por una emisión de deuda conjunta por parte de la Comisión Europea y tendrá una duración de tres años, se sumará a un presupuesto comunitario para el periodo 2021-2027 de 1,074 billones de euros.

"¡Acuerdo!", anunció en redes sociales el presidente del Consejo europeo, Charles Michel, poco después de las 5.30 horas del martes. "¡Día histórico para Europa”, ha expresado el presidente de Francia, Emmanuel Macron!

Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha destacado que el acuerdo es "una señal sobre la capacidad de actuar" de la UE. "Europa tiene la valentía y la imaginación de pensar en grande", ha enfatizado en rueda de prensa.

El presidente de España, Pedro Sánchez dijo que "el esfuerzo ha sido extenuante pero el resultado es exitoso, ha merecido la pena. Europa está dando un paso de gigante", destacó.

Para avanzar con la negociación se necesitaron cuatro días de intensas negociaciones y sesiones a los países del Norte (Países Bajos, Dinamarca, Suecia, Austria y Finlandia), los socios que con más firmeza han reclamado un plan que genere menos gasto público.

Enfrentamiento Norte - Sur

El autodenominado 'grupo de los frugales' peleó por un fondo de menor cuantía con una contundencia que incluso llegó a molestar al eje franco-alemán de Angela Merkel, Macron (Francia) y a los socios del sur de bloque como Italia, España, Portugal y Grecia.

Las tensiones fueron evidentes debido a los mensajes cruzados que se han lanzado públicamente durante estos días, de un lado, los primeros ministros de Países Bajos y Austria, Mark Rutte y Sebastian Kurz, y del otro, los primeros ministros de Italia y de Portugal, Giuseppe Conte y António Costa.

Pedro Sánchez, en cambio, ha optado por un perfil más discreto y diplomático. En una rueda de prensa, Macron ha reconocido que ha sido una negociación "marcada por las dificultades" derivadas de las "diferentes concepciones" de Europa entre los socios comunitarios, pero afirmó que el acuerdo definitivo es "proporcionado" y "necesario" para conseguir "lo más importante", que era sacar adelante el fondo de reconstrucción.

Angela Merkel, siguiendo la misma línea del presidente de Francia, ha señalado que un "grupo de países" no estaba "entusiasmado" con la idea inicial del plan y los debates "no fueron fáciles". Además, agregó: "Veníamos de diferentes puntos de partida, pero lo que cuenta al

final es que hemos llegado a un acuerdo", destacó en una comparecencia conjunta con su homólogo francés.

Menos subsidios y más control de las ayudas 

A pesar de sus intenciones, los países del norte no han conseguido reducir el tamaño global del fondo, que preserva los 750.000 millones iniciales, pero a cambio han obligado al resto de socios a recortar la parte que se distribuirá a los países en forma de subvenciones a fondo perdido, otra de sus principales reivindicaciones.

Finalmente, las transferencias se quedarán en 390.000 millones de euros, 110.000 millones menos que los que recogía la primera propuesta que llegó a la mesa de los líderes. El resto del fondo, 360.000 millones de euros, llegará en forma de préstamos que tendrán que devolver.

Otra de las victorias que se han apuntado los países del norte es el aumento de sus 'cheques' de descuento del que se benefician los mayores contribuyentes al presupuesto de la UE. En concreto, Países Bajos, Dinamarca, Suecia, Austria y Alemania verán reducidas sus aportaciones durante todo el periodo en 53.000 millones.

También han conseguido introducir una mayor supervisión de las ayudas, pero no tendrá una capacidad real de veto. El acuerdo final establece que los planes nacionales de reformas serán aprobados con mayoría cualificada entre los Veintisiete y los desembolsos posteriores dependerán del cumplimiento de una serie de objetivos. La Comisión Europea evaluará si se han cumplido o no.

"Teníamos una línea roja: Nunca hubiéramos consentido que ningún país tuviera el derecho de veto o de intromisión sobre los planes nacionales", ha dicho sobre esta cuestión el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, para quien hubiera sido "inaceptable" aceptar que un Estado miembro pudiera "invadir" las competencias de la Comisión Europea.

Por Europa Press.