La crisis de Lácteos Verónica atraviesa uno de sus momentos más delicados. Con la producción paralizada por falta de materia prima y salarios impagos desde hace semanas, los trabajadores de la planta de Lehmann aseguran que la situación es “crítica” y que ya no pueden sostener la economía familiar.
Ángel Villarroel, empleado de la planta industrial, describió en diálogo con Castellanos el escenario actual. “Estamos prácticamente abandonados. Cada día que pasa se nos complica un poco más. Ya no podemos hacer frente a nuestras cuentas y gastos”, expuso.

Según explicó, si bien los operarios continúan asistiendo a cumplir horario, la actividad está completamente detenida. “Seguimos siendo empleados de Verónica, pero no entra leche. El último ingreso fue a mediados de enero y desde ahí la producción se paró por completo”, detalló.
El trabajador recordó que en septiembre del año pasado se había alcanzado un acuerdo entre el gremio, la empresa y el Ministerio de Trabajo de la Provincia para pagar salarios en cuotas y sostener la elaboración mediante trabajos a fasón. Ese entendimiento venció el 8 de enero y no volvió a renovarse.
En cuanto a los haberes, la situación también se agravó. “El último depósito más o menos considerable fue de 70 mil pesos. Después hubo transferencias de 20 mil, 17 mil y 21 mil pesos. Con eso no hacemos absolutamente nada”, sostuvo.
El sábado, empleados de distintas sedes —Lehmann, Suardi, Sunchales y Totoras— realizaron una movilización para visibilizar el conflicto y reclamar respuestas. “Queremos que alguien nos atienda y que la empresa traiga materia prima porque la planta está lista para elaborar”, afirmó Villarroel, quien además destacó el acompañamiento de la comunidad y especialmente de las mujeres de las familias trabajadoras.

Un conflicto que se arrastra desde hace años
El secretario general de ATILRA Rafaela, Domingo Possetto, aportó una mirada más amplia sobre el proceso que desembocó en la actual crisis. En diálogo con REC Rafaela, señaló que los problemas estructurales de la firma se remontan a más de una década, con antecedentes de demoras en los pagos a productores y dificultades para sostener aportes sociales y sindicales.
Según explicó, en los últimos meses la empresa sólo logró mantener actividad a través de leche “prestada” bajo modalidad a fasón, sin capacidad propia de compra. “Nunca más pudieron conseguir leche propia. Trabajaban con materia prima de otras empresas y eso permitió pagar salarios hasta fin de año, pero tampoco abonaron cargas sociales ni realizaron los mantenimientos necesarios”, indicó.
Possetto advirtió que, para funcionar con normalidad, la compañía necesitaría procesar cerca de 800 mil litros diarios, lo que implica una estructura de costos millonaria. “Si antes no pudieron sostenerla, hoy la situación es aún más compleja. Sin capital y sin credibilidad en el mercado, es muy difícil recomponer la cadena”, señaló.
El dirigente consideró que la única alternativa viable sería la venta o el gerenciamiento por parte de un grupo con respaldo financiero. “No vemos otra salida que un cambio de administración que pueda aportar recursos y recuperar la compra de leche”, sostuvo.
Mientras tanto, cerca de 500 trabajadores de distintas plantas y depósitos continúan en una incertidumbre creciente. Sin producción, con pagos parciales y sin definiciones empresariales, el conflicto amenaza con profundizarse en los próximos días.
Gentileza Diario Castellanos