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El municipio de Santa Fe busca transformar basurales en placitas con juegos infantiles

A través del concurso privado de precios 198/2026, la Municipalidad de Santa Fe llamó a la presentación de ofertas técnicas para la compra de juegos infantiles para una “microplaza”. Este concepto alude a un lugar pequeño para el juego y recreación de niños -y también de adultos- que tiene dos particularidades.

La primera, que las microplazas ocupan el lugar donde antes había un basural a cielo abierto; la segunda, que esos juegos infantiles deben estar hechos con material de plástico reciclado, es decir, que son placitas “sustentables”. Esta iniciativa se enmarca dentro del programa municipal “Basura Barrio por Barrio”.

Ya hay al menos cinco microplazas con estas características en Santa Fe capital, creadas desde que comenzó la gestión del intendente Juan Pablo Poletti. La primera, como se recordará, fue la inaugurada en barrio El Pozo; hay otra en Ciudadela, en Centenario, en barrio Las Flores y en Villa del Parque.

Espíritu del programa

Cada intervención tiene como finalidad “transformar espacios donde antes había un punto de arrojo y acumulación de residuos en lugares de uso para la comunidad, promoviendo entornos limpios y seguros para vecinos y vecinas. Así, se recupera un espacio para el deporte, el juego y la convivencia barrial”, dijeron fuentes municipales.

En general, las tareas que se ejecutan previamente a la instalación de los juegos son la eliminación (el retiro) de residuos, escombros y malezas; la poda, el desmalezado y la colocación de iluminación; el nivelado del terreno, la incorporación mobiliario urbano construidos -como se dijo- con material reciclado. Luego, se instalan los juegos.

La apertura de las propuestas económicas estaba prevista para este martes 22 de septiembre, a la hora 9 en el 1er. Piso del Palacio Municipal. En las especificaciones técnicas del llamado a concurso privado, se precisa qué pretende adquirir el municipio capitalino.

En detalle

Con todo, se pretenden adquirir dos bancos de enterrar; dos subibajas de enterrar; una calesita para cuatro personas y una hamaca doble. Todo tiene que ser de al menos un 60% de plástico reciclado. El área que recepcionará la compra será la Secretaría de Gestión Urbana y Ambiente municipal.

Además, se incluye dentro de la compulsa de precios el mobiliario urbano para la microplaza. El plazo de entrega de los juegos se realizará a los 10 días de emitida la orden de compra.

Luego se explica que se la propuesta apunta a la intervención de microbasurales tipo A (de baja escala, particularmente los que se forman en esquinas) y tipo B (de gran escala; son sitios de acumulación permanente o reincidente de basura, que suele tirarse en terrenos baldíos de la ciudad capital).

Se pretende que estos lugares de acumulación de residuos se transformen en microplazas, “espacios públicos recuperados que no sólo buscan erradicar focos de contaminación, sino que también promueven el uso recreativo, deportivo y educativo del espacio”, se agrega las especificaciones.

Algunas microplazas estarán equipadas con juegos infantiles, mientras que otras incluirán estaciones de ejercicio, adaptándose a las necesidades del entorno y de los vecinos: estas intervenciones se complementarán también con la colocación de plantas ornamentales.

“Esta compra a través de un concurso privado no será para una única microplaza, sino para varias, en función de las limpiezas de basurales que se realizarán. La intención es generar nuevos espacios públicos de convivencia ciudadana y recreación, para que no se vuelvan a generar focos de residuos”, dijeron.

Aún no están los lugares específicos donde se ubicarán las microplazas: se verá qué microbasurales se intervendrán en los próximos meses y, allí, estarán las nuevas placitas, adujeron luego.

Plástico reciclado

Los juegos infantiles deberán estar fabricados con un total de 60% de plástico reciclado. “El material utilizado deberá presentar adecuada resistencia mecánica para su uso en espacios públicos, soportando cargas, impactos y condiciones de uso intensivo, así como también una alta durabilidad frente a la intemperie”, se explica.

Asimismo, deberán garantizar un bajo mantenimiento, “sin requerir tratamientos periódicos como pintura o barnizado, y ser resistente a procesos de corrosión, oxidación o degradación biológica”.

Las superficies deberán ser seguras para los usuarios, libres de astillas, grietas, bordes filosos o desprendimientos, y con propiedades antivandálicas que aseguren su integridad frente a golpes, rayaduras y uso continuo.

Los elementos puestos para revalorizar los espacios recuperados donde antes había basurales deben estar todos fijados al suelo, “de la manera que se considere más óptima, para evitar sustracciones (robos) u otros tipos de inconvenientes (vandalismos) que afecten a la intervención realizada”, concluye.

Gentileza El Litoral