El exmagistrado Daniel Rucci, quien tuvo a su cargo la investigación judicial por la muerte de Carlos Monzón, brindó precisiones sobre el expediente y rechazó de manera categórica la hipótesis de que el excampeón mundial de boxeo haya sido víctima de un atentado.
En una entrevista con el programa Santa Fe Policiales, que se emite por CYD Litoral, repasó las declaraciones testimoniales, las pericias mecánicas y los elementos que lo llevaron a concluir que se trató de un accidente de tránsito.
También explicó un aspecto poco conocido de la causa: por qué decidió archivar las actuaciones y no dictar un sobreseimiento, una diferencia procesal que permitió mantener abierta la posibilidad de incorporar nuevas pruebas.
La versión de Constanzo
A más de tres décadas de aquella tragedia ocurrida el 8 de enero de 1995, cuando el Renault 19 en el que viajaba el excampeón volcó en la zona de Los Cerrillos, cerca de Santa Rosa de Calchines, las circunstancias de su muerte todavía generan interrogantes.
Una de las voces que sostiene que detrás del episodio pudo haber existido una maniobra intencional es Francisco Constanzo, amigo de Monzón, quien en una reciente entrevista con el mismo ciclo televisivo planteó sus dudas sobre la versión del accidente.

Francisco Constanzo planteó sus dudas sobre el accidente. Foto: archivo El Litoral
Frente a esos cuestionamientos, Rucci decidió reconstruir los principales tramos de la investigación que condujo como juez correccional. Su explicación no se apoyó en conjeturas, sino en los testimonios recogidos durante la instrucción, los informes técnicos y las conclusiones médico-forenses.
Testigos, ruta despejada y peritajes
Rucci explicó que la investigación se inició bajo la figura de homicidio culposo, dado que el siniestro había provocado dos muertes y lesiones a una tercera ocupante del automóvil.
Uno de los primeros puntos que debían establecerse era quién conducía el Renault 19. Según el exjuez, las declaraciones de personas que habían compartido momentos previos con el grupo y de quienes presenciaron el accidente permitieron determinar que Carlos Monzón estaba al volante.
En ese sentido, destacó la existencia de tres testimonios directos: el de un veterinario que llegó inicialmente al lugar junto a su esposa y el de Alicia Fessia, acompañante del excampeón, quien sobrevivió al vuelco.
Los primeros dos testigos relataron que habían sido superados por el Renault 19 mientras circulaban por la ruta. Poco después observaron una polvareda y, al acercarse, descubrieron que el vehículo había terminado dentro de una cuneta.

«Nada permite sospechar de un choque previo al vuelco», dijo Rucci
Fessia, por su parte, describió que comenzó a sentir que todo se movía y que el automóvil daba vueltas. Recordó que se aferró a la manija de la puerta mientras gritaba el nombre de Monzón. Finalmente, ambos terminaron en una zanja, donde ella fue auxiliada por el veterinario.
Para Rucci, esos relatos resultaron determinantes no solamente para establecer quién conducía, sino también para examinar la posibilidad de que otro vehículo hubiera intervenido en el siniestro.
«Se le pregunta a los dos testigos directos que vieron a 150 metros si frente o de atrás circulaba algún otro vehículo. No. Esa fue la respuesta. La ruta está absolutamente despejada», sostuvo.
El exmagistrado hizo especial hincapié en este punto porque constituye uno de los argumentos utilizados por Constanzo para sostener la posibilidad de un impacto desde atrás que habría provocado el despiste.
Según explicó, las fotografías incorporadas al expediente tampoco mostraban restos de otro automóvil, fragmentos de carrocería ni rastros de pintura que permitieran respaldar la hipótesis de un choque previo.
A eso agregó que se realizaron dos pericias mecánicas: una primera intervención policial en el lugar del hecho y otra evaluación posterior, más exhaustiva, sobre el vehículo siniestrado. En su relato, Rucci remarcó que tampoco surgieron elementos que permitieran sostener una maniobra de sabotaje sobre los frenos.
La hipótesis del atentado, por lo tanto, no encontró respaldo en las pruebas que integraban el expediente.
Murió por «desnucamiento»
Durante la entrevista, el exjuez también aportó un detalle relacionado con las circunstancias físicas de la muerte del excampeón mundial.
De acuerdo con los informes forenses que recordó, Monzón sufrió un traumatismo cerebral que resultó determinante. Rucci explicó que, según la reconstrucción que le transmitieron los médicos, Gerónimo Mottura, quien viajaba detrás del conductor y tenía un peso aproximado de 130 kilos, habría caído sobre la cabeza de Monzón durante las vueltas del automóvil.
Ese impacto habría provocado la lesión cervical y el traumatismo que terminaron causándole la muerte. El exmagistrado describió que el cuerpo del boxeador sufrió una lesión compatible con lo que vulgarmente se conoce como «desnucamiento».

La autopsia precisó que Monzón murió por lo que vulgarmente se como «desnucamiento»
Respecto de la mecánica del accidente, Rucci reconoció que no podía establecerse con absoluta certeza qué desencadenó el despiste. Sin embargo, planteó una hipótesis a partir de las características que presentaba entonces la ruta.
Recordó que en el sector existía un talud de tierra de aproximadamente dos metros de altura, construido sobre la banquina opuesta para evitar que las inundaciones alcanzaran la calzada.
Según su interpretación, Monzón pudo haber mordido la banquina, perdido momentáneamente el control y, al intentar evitar el impacto contra el terraplén, realizado una maniobra que terminó desestabilizando el vehículo. La velocidad, consideró, también pudo haber tenido una incidencia importante.
Otro de los interrogantes abordados fue el eventual consumo de alcohol antes del siniestro. Rucci reconoció que se había tomado una muestra de humor vítreo, pero que el bioquímico interviniente informó que la sangre ya no resultaba útil para realizar un análisis de alcoholemia.
Por esa razón, no pudo establecerse científicamente si Monzón había consumido alcohol. Sin embargo, el exjuez recordó que los testimonios de quienes compartieron el almuerzo con el boxeador y del empleado de la estación de servicio donde se detuvo a cargar combustible no describieron signos de ebriedad.
También aclaró que los médicos forenses no habían recomendado realizar autopsias porque, según la evaluación inicial, las causas de las muertes estaban suficientemente determinadas.
El verdadero cierre de la causa
Pero hubo otro tramo de la entrevista que permitió aclarar una cuestión que durante años alimentó interpretaciones equivocadas: el supuesto cierre de la causa en apenas 16 días.
Rucci rechazó esa versión. Explicó que lo que había dictado inicialmente no era un sobreseimiento, sino un archivo procesal. La diferencia, según detalló, era sustancial: mientras el sobreseimiento podía adquirir carácter definitivo una vez confirmado, el archivo no impedía que la investigación se reabriera ante la aparición de nuevos elementos.
«Yo digo que es todo lo contrario, porque lo que dicté fue un archivo», precisó.
Incluso recordó que el fiscal había cuestionado inicialmente esa decisión, aunque no porque estuviera en desacuerdo con la conclusión sobre el accidente, sino porque consideraba que correspondía dictar un sobreseimiento. La discusión llegó a la Cámara, que finalmente confirmó el criterio del juez.

Durante 3 años quedó la posibilidad de reabrir el expediente, pero nadie se presentó.
El expediente permaneció así en condiciones de ser reabierto si alguien aportaba pruebas relevantes. Rucci aseguró que durante los tres años posteriores no se presentó ningún elemento que justificara esa medida.
También fue categórico al referirse a las versiones sobre supuestas amenazas o advertencias acerca de un posible atentado contra Monzón mientras permanecía detenido. Según afirmó, no existió ninguna presentación formal que incorporara esos hechos al expediente.
«La justicia necesita hechos; no versiones»
Y agregó que, de haber aparecido indicios concretos de una acción intencional, el caso habría excedido su competencia como juez correccional y correspondido su remisión a la justicia de instrucción.
La entrevista dejó así una reconstrucción de la mirada judicial sobre uno de los episodios más recordados de la historia deportiva y policial de Santa Fe. Treinta y un años después, Rucci volvió sobre las pruebas que tuvo delante y sostuvo la misma conclusión: la muerte de Carlos Monzón fue consecuencia de un accidente de tránsito y no de un atentado.
El Litoral