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El día que cambió la historia: a 18 años del voto “no positivo” de Julio Cobos

“No creo que sirva una ley que no dé solución a este conflicto. La historia me juzgará, no sé cómo. No puedo acompañar, y esto no significa que esté traicionando a nadie, estoy actuando de acuerdo a mis convicciones (…) Que la historia me juzgue, pido perdón si me equivoco. Mi voto no es positivo“.

Cuando el entonces vicepresidente Julio Cobos pronunció estas palabras desconocía la trascendencia que iban a tener. Más allá de su elocuente significado intrínseco, su alegato pasó a la historia como el quiebre de una mezquina manera de hacer política.

No quiso patear el tablero, pero lo hizo. Cobos supo que, a partir de este momento, había abierto una grieta con el kirchnerismo imposible de cerrar. En verdad, es un cisma que ya existía pero que se terminó ampliando a niveles insospechados.

La palabra “renuncia” quedó flotando en el aire parlamentario. El otrora vicepresidente lo admitió de alguna manera al asegurar que quería “seguir siendo el vicepresidente de todos los argentinos”.

Cuando empezó a hablar, la voz de Cobos se mostraba temblorosa: “Hoy debe ser el día más difícil de mi vida“, dijo. Después de una breve disertación, pidió un cuarto intermedio que fue tajantemente rechazado. El primero en hacerlo fue el ex titular del bloque kirchnerista, Miguel Ángel Pichetto, quien no dejó dudas de las órdenes kirchneristas: “Tengo instrucciones. Lo que haya que hacer, hagámoslo rápido”.

Antes, había presionado a Cobos sin eufemismos para que votara a favor del proyecto del Gobierno: “Saben muy bien lo que significa para el Ejecutivo el rechazo a la iniciativa”. Acto seguido, lo instó a irse del Ejecutivo en caso de no atreverse a acompañarla.

¿Por qué Julio Cobos aseguró que era un hombre de familia justo antes de negarse a votar a favor de la resolución 125? ¿Qué temió en aquellas ingentes horas? Nunca se sabrá.

Qué fue la Resolución 125

“La 125” fue una resolución dictada en marzo de 2008 por el entonces ministro de Economía, Martín Lousteau, que estableció un sistema de retenciones móviles a las exportaciones de granos, especialmente la soja.

La medida ajustaba los impuestos de forma ascendente a medida que subían los precios internacionales, lo que generó un enfrentamiento histórico de 129 días entre el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y las entidades agropecuarias.

Este conflicto paralizó al país con cortes de ruta, desabastecimiento y masivas movilizaciones.

Por Christian Sanz