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El calvario de una Santafesina: “Mandó mis fotos íntimas a mis compañeros de trabajo”

Publicaciones en estados de WhatsApp de fotos íntimas tomadas sin consentimiento, posteos en múltiples perfiles de Facebook de las mismas imágenes y divulgaciones a todos los contactos fueron algunas de las maniobras de violencia de género digital desplegadas por un hombre en contra de su expareja en la ciudad de Santa Fe.

La víctima de este caso, Gisela Manso, junto a su abogado Dardo Rosciani, dieron detalles no sólo de estos últimos episodios, sino del historial de violencia de todo tipo que sufrió la mujer, y que se trasladó a las dos hijas menores que tuvo con el agresor.

Gisela relató que hace tres años decidió separarse del padre de sus hijas tras haber padecido agresiones; a partir de entonces «no tenía una vida normal, él se presentaba en cualquier lugar con insultos, se llevaba a mis hijas del colegio, las dejaba en la calle, o en una comisaría, y la más chica tenia tres años. Con la más grande ejercía violencia psicológica, insultos, le gritaba en el colegio. El hostigamiento hacia mí se trasladó a las personas que estaban alrededor mío», relató la mujer.

«Los hechos más recientes, que son los que salen a la luz y por eso doy la cara. La violencia ahora pasó a la parte digital: llegué un día al trabajo y toda la empresa había visto imágenes mías robadas en la intimidad que publicó en un perfil de Facebook y las envió por celular a todos los contactos», explicó Gisela.

La Justicia ordenó un allanamiento en el marco de una causa de violencia de género digital

«M i vida se congeló hace tres años, yo no tengo vida hace tres años, desde que decidí separarme por hechos de violencia hacia mí que se trasladaban a mis hijas. Yo no podía caminar por la calle porque él me seguía insultando cuadras y cuadras… recibía entre 50 y 70 mensajes por día, tenía miedo por las nenas… me iba a trabajar, me llamaba el transportista y me decía: ‘el papá me sacó las nenas y no se dónde están’… y era llamar a todos los móviles para encontrar a mi hija hasta dar con una comisaría donde había una nena abandonada; íbamos y era mi hija, una nena de dos años», relató la mujer.

Gisela recordó que el día que decidió separarse «él me ahorcó con un buzo y me dejó abandonada en un descampado en avenida General Paz al fondo, donde está el ejército, a la noche. Pude llamar a la policía y no sabia dónde estaba hasta que ellos me rastrearon y me acompañaron… yo digo que cuando uno es víctima de este tipo de cosas es como que te volvés invisible para todo el mundo y repelés a todo el mundo: nadie te escucha, nadie quiere hacer nada, y las personas que te quieren ayudar, como en este caso Dardo y la gente de mi trabajo, que más que dueños del lugar son amigos, se convierten en víctimas de la violencia también».

La mujer sostuvo que su vida y la de sus hijas «está interrumpida por esta persona, ni siquiera podemos vivir en nuestra casa… Le manda mensajes amenazantes a los dueños del lugar donde trabajo… hasta que se hizo el allanamiento, eran 100 mensajes diarios». Y en relación a la causa reciente remarcó que «debo decir que la fiscal Parodi me ha escuchado, me ha acompañado».

El agresor divulgó imágenes íntimas de la mujer a través de WhatsApp y Facebook

La palabra del abogado de la víctima

En este punto, el abogado Rosciani manifestó que «la causa penal avanzó bastante, la fiscal nos recibió, charló con nosotros, hay cuestiones que tienen que ver con diligencias probatorias o medidas procesales que no son públicas. Como ciudadanos tenemos tiempos distintos a la justicia, las urgencias que manejamos como víctimas no es la urgencia con que cuenta la justicia. Las cosas que se pueden ir haciendo de forma urgente se vienen haciendo, y no solo desde la parte penal».

También destacó el trabajo realizado por el Tribunal Nro 3 de Familia, a cargo de la jueza Belavi: «En relación con las hijas, las prohibiciones son trámites que se hacen en el fuero de Familia, que nos sacamos el sombrero como vienen trabajando, con las resoluciones que están emitiendo. La han apoyado (a Gisela) en esta necesidad de poder solucionar el problema en el que se encuentra», valoró Rosciani.

Sobre el vínculo actual del hombre con sus hijas, Gisela refirió que «yo intenté que él sostenga el vínculo con sus hijas con ayuda de su mamá, pero cuando lo iban a visitar, a la más chica le mostraba fotos de hombres para ver si reconocía a alguno y si iban a mi casa. Y a la más grande le hacía interrogatorios que terminaban en insultos a mi persona, que soy la que vive con ellas, cuando nosotras tenemos un entorno súper sano», relató.

Gisela explicó que entonces «fui a la Secretaría de la Niñez, expuse todo esto, mostré las pruebas y dije que hasta que alguien me asegure que esta persona no iba a violentar más a mis hijas, yo no iba a permitir el contacto».

Hace pocos días, por orden de la fiscal Parodi se realizó un allanamiento en la vivienda del agresor, y se secuestraron todos los dispositivos de tecnología presentes en el domicilio; en tanto, el hombre fue identificado en libertad por la infracción a la denominada «Ley Olimpia», que en Santa Fe reviste el carácter de contravención. Rosciani sostuvo que «personalmente entiendo que debería haber una detención porque se vienen incumpliendo sistemáticamente las órdenes judiciales; creo que no hay otra posibilidad».

En relación a las causas anteriores por violencia, Rosciani explicó que el agresor estuvo detenido un tiempo «y después se le dio la libertad con una serie de medidas que él tenía que cumplir para permanecer en libertad, pero esas medidas fueron las que él fue incumpliendo sistemáticamente, y escalando… estamos en un momento en el que esto tiene que tener una respuesta más firme», sostuvo el abogado.

Finalmente, el letrado valoró que «es importante que esto se pueda visibilizar. Hay muchos otros hechos similares que quedan en el anonimato o en el fondo del escritorio en la vida cotidiana. Es muy difícil para una persona víctima de estos hechos afrontarlos. Ojalá esto sirva para prender una mecha para que las personas puedan contar sin miedo a ser juzgadas, que esta nota pueda ser un disparador para que esto cambie».

Gisela agregó que «esto genera miedo y vergüenza, aunque la culpa sea de él. Yo como mujer imaginate llegar un día al trabajo, que te encierren en una oficina y te digan: ‘todos tus compañeros vieron fotos tuyas desnuda’. Y eso que yo tengo un círculo de contención muy bueno… no estoy dispuesta a poner en riesgo a mis hijas», concluyó.

Gentileza Aire Digital