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El barro que frena y complica: Santa Fe discute cómo sostener sus caminos productivos

En los márgenes de los pueblos de la provincia de Santa Fe, donde la vida urbana se funde con la ruralidad, las lluvias cada vez más frecuentes generan complicaciones no sólo de índole productiva: también afectan la calidad de vida de miles de personas que quedan literalmente desconectadas porque no pueden entrar o salir de sus casas, muchas de las cuales están dentro de los propios campos que ellos trabajan.

Actividades como ir a la escuela, trabajar o acceder a un centro de salud quedan completamente condicionadas por una variable tan básica como el estado del suelo, del que solemos hablar mucho al analizar la factibilidad de la cosecha o el porcentaje de rinde de los cultivos, pero muy poco acerca de las incomodidades o dificultades para entrar, salir y circular que le generan a la gente cuando los caminos de tierra dejan de ser transitables.

Esta problemática, que no es actual, es el punto de partida de un proyecto que ya ingresó al Senado provincial y que busca ordenar, financiar y sostener la reparación y mantenimiento de los caminos productivos y rurales. Una iniciativa impulsada por el senador Alcides Calvo que apunta a algo menos visible que una ruta o una autopista, pero igual de determinante para miles de personas: la transitabilidad cotidiana en zonas a las que el asfalto no llega.

Una ley que garantice una supervisión continua

El senador Calvo comentó en Punto Medio (Radio 2) que el departamento que él representa, Castellanos, tiene 46 localidades, 7 colonias y solo 4 ciudades. Y que cuando llueve mucho, los caminos terciarios se transforman en un obstáculo para mantener el ritmo de vida habitual de muchas familias: “Hay chicos que no pueden ir a la escuela porque los caminos quedan imposibles. Yo mismo, de chico, he tenido esa experiencia: de a veces tener que llegar a pie, otras a caballo. Y eso sigue ocurriendo: muchas familias quedan sin salida hasta por 10 o 15 días porque llueve mucho. Por ejemplo, esta semana estuve en Colonia Tacurales, un pueblito con 54 tambos explotados en su mayor parte por propietarios o empleados que viven en el campo. Imaginate que, con estos últimos fenómenos climáticos, todos esos inconvenientes se acentúan”.

Según el legislador, “la idea es darles a esas trazas una transitabilidad permanente. Asignarles recursos por ley, de forma definitiva, para poder mejorarlos o construirlos donde no haya: que aporte el productor, la comuna o municipio y la provincia. Esa es la mesa de tres patas que se debería armar”.

La faceta productiva de la discusión

No se trata únicamente de una cuestión social o territorial, que ya de por sí sería importante: también es productiva. Y en una provincia como Santa Fe eso adquiere mayor trascendencia, ya que gran parte de su economía depende de actividades que necesitan de una fluida circulación diaria de tractores, sembradoras, cosechadoras, camiones y camionetas que entran y salen de los campos, con tiempos cada vez más ajustados.

En los últimos años, además, los sistemas productivos cambiaron. La lógica estacional perdió peso frente a esquemas más fragmentados: la cosecha se vende en distintos momentos, la ganadería se comercializa por partes y la logística exige mayor continuidad. En ese contexto, un camino que se corta deja de ser un problema puntual para convertirse en un obstáculo estructural.

“Eso se sigue dando. Santa Fe tiene una gran diversidad productiva y hay situaciones diferentes: tambos, cosecha y acopio de cereales, ganadería. Y vos viste cómo se inundaron los bajos submeridionales con las últimas lluvias y los problemas generados para trasladar el ganado; lo mismo con los criaderos de cerdos y con una agricultura que necesita no solo de un buen piso para entrar a cosechar, sino tener los caminos adecuados para llegar hasta ahí. Ya no es estacional como antes: hoy se saca cereal prácticamente todo el año. Si queremos una provincia productiva, tenemos que darle la infraestructura vial adecuada; pero no sólo la de las rutas provinciales y nacionales, sino también esos caminos terciarios y comunales”, subrayó Calvo.

En ese marco, el proyecto de ley que presentó en la Cámara de Senadores no se limita a resolver emergencias ni a intervenir de manera aislada. La intención es construir un esquema sostenido en el tiempo, con financiamiento estable y previsibilidad, algo que hoy no siempre está garantizado en este tipo de infraestructura.

“Teníamos un proyecto de ley con media sanción de Senadores, pero perdió estado parlamentario. El Ejecutivo actual sacó un decreto para ocuparse del tema, pero pienso que deberíamos tener una ley que otorge más respaldo. Que todos los años en el presupuesto, como sucede con otras leyes como la de obras menores o el financiamiento educativo, haya una partida fija destinada a la mejora de estos caminos. Queremos darle una organización legal a eso”, añadió.

Detalles del proyecto de ley

La idea de Calvo es que la planificación y ejecución de los caminos rurales no dependa de decisiones aisladas, sino de un esquema donde intervengan de manera coordinada los productores, los gobiernos locales y la provincia, que tendría la supervisión del programa en la órbita del Ministerio de Desarrollo Productivo.

“Primero, cada comuna o municipio debería determinar cuál es el camino o los caminos más importantes que deberían hacerse o repararse. Y eso se hará junto a los productores. Luego, se debería dictar una ordenanza y crear una cuenta específica únicamente para recibir fondos para esa finalidad. A continuación, se elevaría el pedido a los organismos provinciales: entre ellos, Vialidad e Hidráulica deberían emitir un dictamen para asegurar las condiciones adecuadas, por ejemplo de no anegamiento o no interrupción de los escurrimientos naturales”, detalló.

El legislador prosiguió contando los pasos siguientes: “A partir de allí, se circunscribe una zona contributiva y se les cobra un aporte a los frentistas productores: la comuna aportará maquinaria y horas hombre y la provincia hará un aporte de dinero a través de una partida específica dentro del presupuesto del Ministerio de Desarrollo. Pero no quedarse sólo en la ejecución, porque cuando hacés ripio o arenado necesitás un mantenimiento permanente. Este ley pretende además que se forme un consejo anual para supervisar qué se hizo, apuntar a hacer caminos nuevos y a mantener los existentes”.

Para Calvo, de esta manera se generaría un círculo virtuoso del que todos se sentirán parte y que llevará a cuidar con más atención lo que se hizo: “A veces, a los productores nos encanta ir a ver las pasturas o la cosecha ni bien deja de llover. Y eso rompe todos los caminos. Yo creo que a partir de esta ley, si todos forman parte, lo van a cuidar un poco más”.

El impacto de este tipo de infraestructura, según plantea el propio impulsor, no se limita a la producción. También tiene efectos demográficos y sociales, en un contexto donde muchas localidades pequeñas pierden población: “Todo eso incluso va a ayudar a que no tanta gente se vaya a las ciudades. Si les damos buenas condiciones, no van a irse a la ciudad”.

El proyecto ya comenzó su recorrido legislativo y se abre ahora una etapa de discusión y posibles ajustes, en diálogo con el Poder Ejecutivo y otros actores involucrados: “Ha ingresado el proyecto y tiene preferencia para las próximas sesiones. Y a partir de un diálogo que tenemos con el Ejecutivo, tendremos una reunión para tratar de que cada uno aporte lo suyo. Si hay que hacer correcciones, lo haremos: nadie tiene el poder absoluto de saberlo todo. Ojalá que salga el mejor proyecto, que se logren los consensos y tener ley en la provincia, como tantas que hemos sacado con una adhesión mayoritaria”, manifestó.

En una provincia donde buena parte de la economía empieza —literalmente— en caminos de tierra, la discusión no es sólo técnica ni presupuestaria. Es, en el fondo, una decisión sobre qué modelo de desarrollo se quiere sostener. Porque no alcanza con producir más si no hay forma de salir. Y cuando lo más básico —entrar y salir— depende del clima, lo que está en juego no es un camino: es toda una forma de vida.

Gentileza Rosario 3