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Dieron de alta a la nena que sobrevivió al choque fatal en Rosario

En medio de la tragedia en la costanera desatada por Agustín López Gagliasso con su Peugeot 206 a altísima velocidad en la costa central, Victoria de tan solo 6 años pudo escapar del impacto de lleno que recibieron su madre Tania Gandolfo y su hermana Agustina de 16. La pequeña fue empujada por su padre Diego García, en una reacción de una milésima de segundo.

Aun así, la niña estuvo internada en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela en Rosario hasta el viernes pasado por las lesiones en el abdomen que presentaba y varias escoriaciones. Este lunes por la tarde la menor, fue dada de alta del Hospital de Niños de la Santísima Trinidad en Córdoba adonde fue trasladad en una ambulancia con pediatras especializados desde Rosario a la capital cordobesa donde ya en forma ambulatoria continúa su recuperación.

El miércoles pasado, el director del centro asistencial rosarino, Eduardo Casim había indicado que Victoria se encontraba clínicamente bastante bien, y que a lo largo de ésa jornada iba a ser transferida a sala de internación general. «Está lúcida, pero tuvo diversos traumatismos. Lo más importante es una lastimadura en el hígado, que está monitoreado y la impresión es que va a andar bien», dijo una Casim.

Con esta franca evolución se comenzó a diagramar su traslado a Córdoba capital, hecho que se produjo en la mañana del viernes pasado, dentro de un operativo sanitario a tal efecto. Una vez en la ciudad mediterránea, la niña fue alojada en el Hospital de Niños de la Santísima Trinidad, de la bajada Pucará.

Tal como trascendió luego del crimen vial, si bien la niña alcanzó a ser golpeada por el vehículo, la rápida acción de su padre hizo que el impacto no sea tan grave. Todo ello contribuyó a que pudiese salvar su vida.

De ahora en más, comienza una etapa compleja para su padre y para la menor de 6 años. Asimilar las perdidas de Tania y Agustina y atravesar momentos posteriores al shock. Para ello se dispuso de equipos de abordaje interdisciplinario para el acompañamiento emocional de los únicos dos sobrevivientes.