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Desgarradora carta de sobrevivientes del choque fatal de lanchas en el Paraná

En la noche del sábado 7 de diciembre de 2024, el conductor de una lancha embistió a otra embarcación en el kilómetro 585 del río Paraná y dejó un saldo trágico: un fallecido y varios heridos. A siete meses, los sobrevivientes escribieron una dura carta en la que relatan la tragedia, cuestionan la conducta del imputado y reclaman justicia.

«Remover esta tragedia es terrible. El cuerpo tiembla. El alma se destruye. ¿Ustedes se imaginan lo que es hacer todo por salvar un amigo y que muera en tus brazos? Creo que ni nosotros dimensionamos lo vivido, y removerlo es el sentimiento más feo que jamás experimentamos. Sin embargo, siete meses después, seguimos haciéndonos los fuertes, juntándonos de a pedazos, levantándonos entre todos para hacer voz de esto, porque esta sociedad no se merece tal injusticia, de vivir con miedo por la falta de límites y porque al fin, convivir se trata de cuidarnos entre todos.

Repasemos: El 7 de diciembre vivimos una tragedia. Todavía no podemos eliminar la imagen de cuando una lancha se venía directo a nosotros y nuestra vida estaba a punto de cambiar. Volvíamos de una fiesta en el Río Paraná. En un segundo apareció la embarcación de Pedro Bertossi. Nos pasó por encima. No fue un accidente. Fue negligencia y descontrol. Pedro Bertossi subió a 11 personas en una embarcación para ocho, no habilitada para navegar. Iba de noche, sin luces, con música al palo, a 90 km/h en un lugar con menos de un metro de profundidad. A eso le siguieron los actos fraudulentos, el maltrato y la indiferencia que aquí vamos a exponer. A eso, le siguió el hecho de no hacerse cargo de que sus actos tienen consecuencias.

Hoy, siete meses después del accidente, nos dimos cuenta de que fuimos ciegos.

Estuvimos todo este tiempo esperando que PEDRO BERTOSSI, el único culpable de la tragedia y la muerte de Javi, empatice un poco con nuestro dolor – el de las víctimas, amigos y familia de Javi- como nosotros lo hicimos con él desde el primer momento. Si lo demostró aquel 7 de diciembre… ¿Por qué creíamos que iba a ser distinto después? ¿Por qué lo justificamos con estar en shock? ¿Por qué pensábamos que era buena gente?

¿Por qué nos seguimos sorprendiendo con cada acto violento e indiferente de la familia BERTOSSI – CACCAMO? ¿Por qué empatizamos con él diciendo “te puede pasar”, una y otra vez?

Tenemos la respuesta, y es porque antes que ser víctimas de esta tragedia, somos personas. Porque sabemos que te puede pasar lamentablemente, pero también sabemos que si te pasa, actuás con humanidad, sentido común y empatía. Como esperamos que actúe Pedro Bertossi todo este tiempo. Honestamente, creímos que iba a hacer todo lo que esté a su alcance para remediar algo de tanto dolor causado, al menos PARA ALIVIAR SU CULPA.

Sin embargo, este pibe de más de 35 años, en teoría un adulto responsable, con el que tenemos amigos en común, al que más de una vez hemos frecuentado, todavía parece no saber que fue su culpa. A siete meses del accidente, nunca mostró al menos un signo de arrepentimiento. NO SIENTE CULPA. No se cree responsable de su irresponsabilidad y negligencia con consecuencias fatales. Cree que es un “quilombo” más que va a resolver con plata, con ayuda de papá y mamá, con poder, arreglos, amenazas, pedidos de silencio y dejando todo bajo la alfombra, como ahora entendemos que acostumbra él y su familia.

No es que estemos “empecinados” como alguna vez nos hicieron llegar. Simplemente, nos cansamos de esperar las disculpas y por eso hablamos. Le dimos siete meses para mostrar un gesto de humanidad y lo único que recibimos es un signo violento tras otro. De él y su círculo. De él y su familia.

Observemos los hechos en paralelo y entenderán nuestro dolor.

Mientras nosotros gritábamos desesperados porque estábamos llenos de sangre, él y sus amigos se tiraron de la lancha para pegarnos. Vio el agujero que tenía nuestra lancha. Escuchó nuestros gritos. Nuestros pedidos de auxilio. Nos vio y nos reconoció. Negó vernos, negó ser consciente del estado de nuestra embarcación. Llegó a la guardería y se fue a su casa como si nada hubiera pasado.

Mientras nosotros navegamos con una lancha destrozada para salvar a Javi, él limpiaba su lancha, su sangre y se escondía en su casa.

Mientras nos juntábamos de a pedacitos en terapias grupales y particulares y no podíamos trabajar, pensar, y mucho menos dormir ni dejar de llorar, él armaba una estrategia impecable para no reconocer nada, para simular un shock, teniendo la falta de dignidad de leer “disculpas” frente a unos padres devastados.

Mientras despedíamos a nuestro amigo, él firmaba escrituras estando en preventiva en Prefectura, para transferir todas sus propiedades y que a sus cagadas no las pague nadie. Así como leen. Este es nuestro país. Bertossi transfirió todos sus bienes el 5 de diciembre a su tía y a su mamá. TODOS SUS BIENES, SUBRAYAMOS: una camioneta, una casa y 2 departamentos, hasta lo que pudimos saber; bastante bien para alguien que no está inscripto ni en un monotributo. Ahora… ¿Por qué lo hizo el 5/12 si el accidente fue el 7/12?

Sabrán disculpar nuestro sarcasmo, pero pareciera que Bertossi sabía que iba a chocar, matar una persona y por eso vendió todo antes. Ah, no: tal vez, una escribana amiga entró a darle el pan dulce para Navidad con escrituras en la mano. La segunda nos cierra más. No es que queramos justificar nuestro enojo, nuestra ira, nuestra impotencia, pero es que realmente no se entiende la violencia que tuvimos que aguantar en medio de tanto dolor. Te pasa esto y uno, mínimamente, espera que al menos no te tomen… ¿Cómo decirlo sin ser vulgar? No se puede: LO QUE MÁS DUELE ES QUE TE TOMEN DE GIL. Que subestimen tu inteligencia. Que te mientan en la cara. Que presenten al juez una carta firmada por sus amigos como garantía de que Pedro Bertossi es una buena persona. Perdónennos, no es que nos hagamos los moralistas, pero ser buena persona es MIRAR A LOS OJOS, PEDIR DISCULPAS Y HACERSE CARGO.

El tiempo acá no sana el dolor, la justicia no nos devuelve a Javi, pero sí fue destapando la verdad de quién es Bertossi y su familia. ACÁ LOS HECHOS DICEN MÁS QUE MIL PALABRAS, QUE MIL FIRMAS. No lo decimos nosotros, hablan los hechos. No es necesario decirse buena persona, simplemente hay que serlo y eso ya te define.

Nosotros no lo condenamos a Pedro Bertossi, él es el único culpable de su condena y del accidente del 7 de diciembre. Eligió el odio, él y su familia encubridora. Sabemos que llegamos lejos, pero vamos a llegar más lejos, por Javi, por una sociedad más justa, respetuosa y donde el código sea ser buena gente».

Redactada por:

Macarena López Kot

Mauro Centis

Milagros Wagner

Rocío Werner

Gonzalo Centis

Mariano Oldani

Cristofer Felices

Gentileza Aire Digital