21 de febrero de 2024

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¿Atentado o accidente?: a 28 años, los misterios detrás de la muerte de Menem Junior

El 15 de marzo de 1995, el hijo del presidente se mató al estrellarse con su helicóptero en Ramallo. Las sospechas de un atentado nunca se disiparon.

Los restos informes del helicóptero se confundían con los tallos marchitos de las plantas de maíz en el campo de Ramallo pegado a la ruta. En el cercano hospital de San Nicolás, Junior, el hijo del presidente Carlos Menem agonizaba. Su acompañante, el corredor Silvio Oltra había muerto en el acto cuando la máquina que los transportaba desde Buenos Aires a Rosario se estrelló contra el suelo después de chocar contra unos cables de alta tensión. Era el mediodía del 15 de marzo de 1995.

El hijo del presidente expiraba a los 26 años, y nacía un misterio insondable, oscuro que nunca se develó. Pero hasta entonces era nada más que un accidente, y mientras el camarógrafo tomaba las imágenes, aplicando el abc del cronista, un periodista corrió en busca de testimonios, el primero el del cuidador del campo aledaño, Epifanio Siri, de 67 años. Estaba hablando con un muerto inminente. Un mes y tres días después murió atropellado al cruzar la misma ruta que habían sobrevolado Menem y Oltra.

Zulema Yoma no dudó en afirmar luego que su muerte había sido producto de un atentado. Una docena de testigos, peritos y otras personas relacionadas con el caso irían corriendo la misma suerte que Siri, para alimentar el misterio.

En el hospital los medios de comunicación de la época seguían trabajando. Los bomberos habían traído el cuerpo maltrecho de Junior a las 12.30. Llegó vivo pero en estado de shock. Le aspiraron la sangre y le pusieron un tubo en la tráquea para que pudiera respirar. Mientras lo operaban entró en crisis. A las 13,40 comenzaron las tareas de reanimación. A las 15,10 se constató el fallecimiento.

Ya estaban el presidente Menem y su ex esposa Zulema, de la que ya se había divorciado. En estas ocasiones es imposible sustraerse al sentimiento de conmiseración y a la solemnidad que envuelve el drama humano por la condición de los protagonistas.

La hipótesis del accidente fue naturalizada por Menem, que ofreció en cadena nacional como tributo a su hijo… “no desfallecer para que Argentina siga creciendo y para que cada día podamos ser un poco más felices”... cuando faltaban dos meses para las elecciones que ganó con cerca del 50 por ciento.

Será por eso que el escándalo estalló más fuerte todavía cuando Zulema Yoma proclamó que su hijo había sido asesinado, y dio a entender que era por cuentas sin pagar de su esposo: La venta de armas a Ecuador, los atentados contra la colectividad judía en la Argentina… la hipótesis de la venganza mafiosa floreció en los medios del país y del mundo.

La relación de Junior con su padre había atravesado crisis gravísimas. Cuando el 12 de junio de 1990 el presidente echó con personal militar a Zulema y el resto de la familia de la quinta de Olivos, el joven reaccionó con amargura ante lo que definió en una carta pública como “una bajeza indigna de un padre”.

“No tuviste ni siquiera la hombría de pedirnos cara a cara que nos fuéramos. Nos mandaste soldados para que nos echen. Nos echaron como se echa a un perro”, le reprochó. Cinco años después Menem tiraba entre lágrimas de una de las manijas del féretro de su hijo. Estaría arrepentido de su declaración pública: “Si me fuerzan a elegir entre la familia y la Patria, elijo a mi Patria”.

El final de la historia que comenzó cuando el helicóptero se precipitó a tierra en Ramallo es conocido: la causa que llega hasta la Corte, la exhumación, Menem que termina por coincidir con su ex esposa sobre la hipótesis del asesinato. Oscuridad sobre oscuridad. Tan contrastante con la transparente luminosidad del sol que hacía brillar el maizal que se convirtió en tumba de Junior y Oltra.

Por Julio Bazán