22 de junio de 2024

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A medio año de gestión: “El principal desafío fue poner orden en la calle, en la cárcel y en el Estado”

Con más de 60 amenazas encima, se enfrentó a las mafias tras un marzo cargado de sangre, el punto de inflexión de su gobierno hasta ahora. En una entrevista, celebra el descenso de la violencia de la mano de la fe cristiana y agita las banderas de la austeridad para su cruzada por la eficiencia del Estado “sin populismo”.

Con una agenda apretada dentro y fuera de la provincia, el gobernador Maximiliano Pullaro cumple medio año de gestión. En un mano a mano con Rosario3, en el marco de la muestra Agroactiva en Armstrong, el mandatario destacó mejoras en los índices de seguridad gracias a un mayor control en la calle y en la cárcel tras los crímenes y ataques a la sociedad civil por las bandas criminales en marzo pasado. También, resaltó el trabajo de los pastores cristianos en los territorios más vulnerables para bajar los niveles de violencia.

En ese sentido, el mandatario reconoció el compromiso de jueces y fiscales, aunque puso serios reparos a la hora de nuevos nombramientos para cubrir vacantes que exige el Poder Judicial. Bajo esa lógica, propuso una gestión de la eficiencia basada en el ajuste de gastos y seguimiento de los números, con grandes transformaciones para la Caja de Jubilaciones y Aguas Santafesinas y la Empresa Provincial de la Energía. Por último, no le escapó a algunas definiciones políticas para lo que viene.

—Tras el paso del presidente Javier Milei por Agroactiva donde anunció que cuando se logre el déficit fiscal podrá avanzarse en la baja de las retenciones, ¿lo ve posible de concretar?

—Sí, lo veo. Porque es un gobierno centrado en eso, en el equilibrio fiscal y la macroeconomía. Cuando logre el equilibrio fiscal -y para eso depende de la capacidad de programar los vencimientos de deudas y también de la aprobación de la ley Bases- van a llevar adelante una reducción de impuestos y bajar las retenciones. Es otro modelo, basado en las finanzas.

—El gobierno nacional pondría en marcha algunas obras públicas. ¿Qué alcances tendría en la provincia?

—Se está terminando de charlar eso. Tenemos una mirada crítica sobre el recorte de obras que llevaba adelante Nación. Hay un diálogo para continuar con algunas obras ya que tiene cerca de un poco de más de 300, entre pequeñas y grandes. Ellos plantean hacerse cargo de 4 o 5 obras grandes, pero el problema sería el resto. Nosotros estaríamos en condiciones de tomar algunas y el resto debería acordarse en una mesa más general junto a los intendentes ya que hay varias que están dentro de los municipios y comunas. Estamos avanzando con mucha cautela. Hay diálogo y posiblemente lleguemos a un acuerdo. De la inmensa mayoría de las obras que ejecuta Nación, la provincia no se puede hacer cargo.

—¿Cuáles serían esas obras?

—Estamos en la charla y se están negociando ya que son muchas. La mayoría está desactivada y eso es cuando no tienen presupuesto, no se está trabajando y los obradores fueron levantados.

—¿Cómo se resuelve el conflicto por la quita de subsidios al sistema de transporte de pasajeros del interior del país?

—Tenemos que seguir poniendo la agenda del interior. Eso ya empieza a suceder aunque aún no se ha materializado en resultados positivos. Esa agenda pone en discusión el sistema de redistribución en la Argentina, históricamente el interior puso fondos para mantener el Amba, pero nunca se discutió cuál era el modelo de distribución que queríamos para el país. Con el subsidio al transporte pasa lo mismo, aportamos nuestros recursos con una ley específica pero lamentablemente se cortaron los fondos al interior y se mantienen para el Amba. Creo que es un error y ya se lo plantee al jefe de Gabinete (Guillermo) Francos y al ministro (de Economía, Luis) Caputo. Ellos iban a reverlo y hasta ahora no tenemos resultados.

—¿Ve una salida a la situación?

—Sí, creo que el gobierno nacional siempre reflexiona y corrige. Ya lo hizo con las retenciones, el biodiesel, y los con aportes para gastos corrientes para universidades. El gobierno escucha y corrige, ahora depende de la capacidad para instalarlo en la agenda.

—¿Observa luces amarillas en lo social con el aumento de los índices de pobreza y la caída del empleo?

—Empezamos a notar una pérdida de poder adquisitivo muy grande y hemos aumentado hasta por 5 veces las partidas para medicamentos y alimentos porque aumentaron sus costos y también la demanda social. Vemos más gente que pide alimentos y medicamentos. Y tomamos una decisión: seguiremos ajustando muchas cosas, pero no en alimentos y medicamentos para quienes lo necesiten. Vemos una luz naranja fuerte en el sector industrial con caída en el empleo y en el trabajo informal.

El desafío de la seguridad

—¿Esto puede complicar en materia de seguridad? ¿Cree que aquel que no encuentre trabajo o medio de subsistencia pueda pasar al delito?

—En el mundo cuando aumenta la pobreza aumenta el delito contra la propiedad. En Santa Fe estamos a la inversa. Los indicadores han bajado por diversos motivos y razones. No podemos ver el impacto aquí. El indicador de delito contra la propiedad tuvo un franco retroceso. Pasamos de 4400 hechos a 3200 registrados, es una baja abrupta. Es que cambiaron cosas. Hoy tenemos 7 u 8 veces más policías en la calle que en diciembre último. Un día de esta semana Rosario tuvo 190 patrulleros más 110 binomios de caminantes en calle, es decir 300 unidades operativas al servicio del 911 y (el ex gobernador, Omar) Perotti tenía 20 cuando se fue.

—¿Qué evaluación hace de las medidas tomadas en materia de seguridad en este primer medio año de gestión?

—Fueron seis meses muy duros, difíciles y extremadamente complejos donde el Gobierno tuvo que demostrar a la sociedad que no le iban a torcer el brazo con las medidas de seguridad y el principal desafío fue poner orden en la calle, en la cárcel y en el Estado. No era posible que cualquier pudiera hacer lo que quiera y no tener consecuencias. En la calle ese orden trajo una reacción desmedida y demencial con amenazas a mi persona y mi familia, fueron 60 amenazas de diferente índole con armas de fuego y a través de mensajes. Hasta que en marzo pasado atentaron contra la población civil y el servicio penitenciario. Fue un momento de máxima tensión donde había muchos actores que planteaban de buena fe si no habíamos ido demasiado a fondo. Y ahí había que demostrar el carácter del Gobierno ya que se corrieron todos los límites y se fueron de control de lo que sucedía habitualmente. Pero las organizaciones criminales calcularon mal: no preveían el respaldo de la sociedad civil, creían que el Gobierno iba a entrar en una debilidad, y en lo político distintos actores se encolumnaron con el Gobierno y todos pidieron el control de cárcel. Otro factor fue el rápido esclarecimiento de los hechos, con el ofrecimiento de una recompensa que fue mucho más importante que lo que le pagaron al sicario. En ese sentido hay un concepto muy claro y un mensaje.

—¿Hay otros factores más allá del refuerzo en materia policial y de control de la cárcel?

—El de la fe cristiana y el trabajo de los pastores en los territorios que está teniendo una influencia en el descenso de la violencia. Se trata de una cuestión de fe, más allá que soy creyente y creo que Dios está detrás de todo, es un tema más profundo. Veíamos que en los lugares vulnerables donde se cometían los delitos había una justificación de la violencia a través del mal, muchos ritos de macumba y honor a San La Muerte y cómo se encomendaban al demonio. El trabajo de los pastores a través de la Palabra en los territorios ha sido fundamental y quebró una dinámica maligna y de devoción al maligno.

La Justicia en la mira

—¿Nota compromiso del poder judicial a la hora de la seguridad?

—Hay un compromiso muy marcado, algunos más y otros menos. Lo demostró el MPA en aquellos días tan difíciles de marzo cuando empezamos a llevar a los autores a las audiencias imputativas.

—¿Se harán las designaciones para ocupar las vacantes de jueces y fiscales?

—Empezamos con fiscales y vamos a cubrir vacantes que entendemos que faltan. Trabajamos muchos por la eficiencia del Estado y no tiene que ver con la cantidad de gente. Vamos a hacer profunda evaluación de los fallos de la Justicia en diferentes niveles para mandar pliegos. Esto no es una máquina de hacer chorizos para mandar pliegos en función de la demanda que pueda hacer la Justicia porque los sueldos me corresponden pagar a mí. Estamos de acuerdo que falta cubrir algunas vacantes, pero no estamos de acuerdo en cubrir todas las vacantes que reclama el poder judicial. Dicho esto, vamos a avanzar, ya le pedimos a la Corte que nos haga un análisis pormenorizado y esa información llegó en términos generalísimos, entonces vamos a avanzar en un informe profundo del estudio de las vacantes. En algunos casos son significativas y en otros es totalmente irrelevante.

—¿Se está metiendo con el funcionamiento de otro Poder?

—Eso lo pueden decir. Tenemos la responsabilidad de hacer funcionar y hacer más eficiente el Estado. No corresponde que esto sea a demanda. Nos meteríamos con otro Poder del Estado si nosotros intercediéramos antes que un juez o un fiscal tome una resolución. La planificación de la Justicia es una responsabilidad que me dieron también cuando me eligieron.

—¿Cambiará la integración de la Corte?

—De manera consensuada con nuestro frente político y luego con los otros espacios de representación institucional.

—¿Tiene nombres de futuros/as integrantes para el máximo tribunal?

—No. Es un proceso de mucho diálogo que vamos a llevar adelante. Necesitamos una mirada de orden y eficiencia en el poder judicial y sentimos que son cambios naturales que se van a dar.

Eficiencia en los números

—¿Cómo está la provincia en materia de números?

—Arrancamos con un déficit fiscal de una masa salarial, es decir Perotti había gastado una masa salarial más en el año de lo que había recaudado. Teníamos en deuda flotante, con municipios y comunas y proveedores, dos masas salariales más. Y el gobierno nacional nos recortó en proporción otra masa salarial más con la poda de los subsidios al transporte, la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente, los envíos para medicamentos, entre otros. Sin embargo, en seis meses logramos tener un Estado casi equilibrado en sus cuentas y estamos cerca de lograr el equilibrio fiscal. ¿Cómo lo hicimos? Haciendo que el Estado sea más eficiente, con mecanismos de control en los grandes sistemas de seguridad, salud y educación, achicando gastos corrientes de manera considerable como los reemplazos, ausencias, movilidad y gastos políticos. Así logramos un equilibrio en las cuentas públicas sin tocar nada, siendo austeros. Tener capacidad de ahorro para planificar obras públicas. Por eso nos ven como bichos raros, vamos a ejecutar unos 500 millones de dólares en materia de obras. Santa Fe es una tromba, le soltás el contrapeso y arranca sola. Eso sí, tienes que tener capacidad y determinación para ajustar gastos y así logramos equilibrar recursos en el peor momento. No es común, simplemente es tener la decisión política.

—¿Qué cambios impulsa para la Caja de Jubilaciones?

—Hacer cambios en la Caja hace mucho ruido pero es muy necesario. Hay que poner en dimensiones el déficit que este mes está cerca de los 30 o 40 mil millones de pesos; construir una escuela cuesta 5 mil millones, es decir el déficit representa 5 escuelas por mes. Ese volumen de gastos te limita la obra pública, la recomposición salarial y muchas cosas. Otro componente es el déficit que debería cubrir Nación y que lo estamos reclamando con acciones activas y permanentes. Pero el propio déficit de la Caja, que es casi la mitad, es injusto que lo cubra cualquier ciudadano y sostenga la ineficiencia de la Caja de los empleados públicos. Es una discusión que se intentó esconder siempre, pero hay que ponerlo sobre la mesa. También existen muchos regímenes de privilegios que hay que corregir, la Caja no es sustentable y se sostiene con los impuestos de todos los santafesinos. No es justo. Que la Legislatura lo discuta y nosotros tendremos nuestra propuesta.

—Otra de las transformaciones que se propone es en torno a la empresa Aguas Santafesinas, ¿hacia qué modelo vamos?

—Es una empresa con muchas dificultades. El 80 por ciento del costo de la tarifa lo cubre el Estado provincial por ineficiencia de la empresa, por inequidad en la tarifa y la falta de tecnología y recursos impide que se pague según lo que se gasta, y encima Aguas sólo presta servicios en 15 ciudades mientras que en el resto de la provincia lo hacen cooperativas y municipalidades. ¿Por qué un vecino del interior tiene que sostener la tarifa de la compañía? Son temas que hay que poner en discusión, por más que genere ruido acá (en Rosario). Hay que discutir el marco normativo, no para aumentar la tarifa, sino para hacer la empresa más eficiente. Hay que tener la valentía política de poner sobre la mesa el tema, explicarlo y pagar el costo político porque si no hacemos populismo. Porque si no es fácil, sostengo el déficit de la Caja, les doy aumento de sueldo a los empleados estatales, tengo problemas con Aguas y sostengo la tarifa con recursos del Estado.

—En materia de grandes cambios, ¿seguirá con la Empresa Provincial de la Energía (EPE)?

—Es diferente porque es una empresa con menos problemas en función de la magnitud que tiene Aguas. A la EPE hay que hacerla más eficiente y terminar con muchos privilegios hacia adentro y hacia afuera. Se terminó la joda en la EPE. Había un montón de robo de energía que desde la EPE se decidía cuál judicializar y cuál no, había refinanciación de la boleta por debajo de la inflación, era injusto para el que pagaba.

—¿Piensa en un esquema de privatización?

—Sería mejor que el Estado sea eficiente.

Breves de la política

—¿Cuál es el proyecto político para el 2025?

—Primero, cuidar a Unidos en las elecciones locales. Segundo, intentar agrandar el frente con todos los que coincidan en el programa de gobierno y actores políticos de buena fe. Y con la libertad de que cada partido a nivel nacional pueda desarrollar su estrategia como el año pasado. Unidos es un frente provincial y debemos respetar la identidad del espacio con volumen político.

—¿Invitó a los libertarios para sumarse a Unidos?

—Nosotros invitamos a quienes coincidan con el programa de gobierno. Si coinciden con el programa están invitados y no tenemos exclusión de nada. Se trata de escuchar mucho al que piensa distinto.

—¿El concejal Federico Lifschitz es su candidato a intendente para Rosario dentro de tres años?

—Federico y muchas personas más. A él lo veo como un dirigente con mucha impronta, con muchas ganas, muy mesurado, parecido a su padre. Creo que puede ser un buen intendente. Hay muchas alternativas, habrá actores del gobierno provincial que participen en elecciones locales, porque es un proyecto que pretende gestionar todo lo que pueda. Entiendo que el intendente (Pablo Javkin) también querrá llevar alguien de su grupo. Entiendo que en el 2027 va a haber varios candidatos.

Por Sergio Roulier / Rosario3