Envianos fotos, videos
o consultas:
3496522594

En tierra de soja y maíz, encontraron un negocio con las frutillas

En Argentina, la producción de frutillas tradicionalmente se concentró en provincias como Tucumán, Salta, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, y en territorio bonaerense, en las zonas de La Plata, Mar del Plata y San Pedro. Pero desde el año pasado, Pergamino busca ingresar como nuevo “jugador” en la producción de esta fruta.

En este importante distrito del corazón de la Pampa húmeda, un productor local encontró una alternativa para aprovechar las tierras de la zona periurbana, donde las restricciones sanitarias limitan la producción de cultivos extensivos de manera tradicional.

Si antes en Pergamino se produjo frutilla con éxito, ¿por qué no intentarlo nuevamente?, se preguntó Pablo Flores, un joven pergaminense que heredó la histórica producción hortícola de su familia.

En 2024, en su establecimiento ubicado sobre la Ruta Nac. 8, entre Pergamino y la localidad de Fontezuela, comenzó junto con su familia los preparativos para producir una hectárea y media de frutillas. Arrancó con una variedad importada de Estados Unidos, que le permitiría ingresar al mercado un poco más temprano y aprovechar mejores precios.

En su primer intento le fue bien y se entusiasmó. Este año apostó por aumentar la superficie y, con una mejora en el manejo, duplicó la producción de frutillas en una zona dominada por la agricultura extensiva.

Un rojo intenso en el horizonte pergaminense

“Mi papá Juan se dedicó a la producción hortícola desde siempre, y hace unos años abrimos un local comercial en el centro de Pergamino para la venta directa al público. Pero yo iba siempre a buscar frutillas a las zonas tradicionales de producción, y al enterarme de que en esta zona unos japoneses habían cultivado esta fruta, se me ocurrió probar de nuevo”, contó Flores en diálogo con La Capital.

“Comenzamos en 2024 a preparar la tierra y en marzo de 2025 plantamos una hectárea y media de frutilla de la variedad Fortuna California, importada de Estados Unidos, que nos permitió entrar al mercado a principios de septiembre, antes que la mayoría y con mejores precios”, apuntó.

Como suele suceder al incursionar en nuevos proyectos productivos, la primera experiencia dejó aprendizajes que la familia incorporó para la campaña siguiente: “Si bien me asesoré y capacité en el cultivo, el año pasado, debido a nuestra inexperiencia, cometimos algunos errores de manejo que derivaron en pérdidas productivas”, explicó el emprendedor.

“Tuvimos problemas de implantación tardía, hongos e insectos, que provocaron la mortandad de muchas flores”, señaló.

Mejor manejo para una mayor producción

Este año, además de ampliar la superficie, la empresa incorporó otra variedad: “Aumentamos la superficie a dos hectáreas e incorporamos la variedad San Andreas -muy popular en América Latina por su alta productividad y gran tamaño de fruto-, y mejorando el manejo de ambas, duplicamos la producción”, destacó Flores.

El trabajo para cada campaña comienza varios meses antes de la cosecha. “A partir de diciembre se comienza a trabajar la tierra con mucha profundidad. Abonamos con cama y guano de aves, suplementando la fertilización orgánica con aplicaciones foliares y por goteo», detalló.

Luego se hacen los lomos para plantar en marzo y se coloca el mulching, un nailon negro alrededor de la planta que ayuda a controlar malezas. «En julio la planta comienza a generar las primeras flores, y para protegerlas del frío, se realiza un microtúnel con manta térmica. La cosecha arranca los primeros días de septiembre”, explicó.

Así, el entrevistado, aseguró que lograron “una fruta más temprana, firme, de mayor tamaño, gran calidad postcosecha y mejor precio para nuestra zona, debido a su escasez”.

Cosecha familiar, comercialización zonal y planes para crecer

– ¿La cosecha se realiza a mano?

Sí, de manera artesanal y familiar como se hacía tradicionalmente, porque es una fruta muy delicada. Son dos meses de cosecha fuerte y luego disminuye la intensidad.

– ¿Qué volumen de producción lograron?

El año pasado logramos un máximo de 500 cajas de unos 5 kilos cada una por cosecha, pero este año, con la mejora del manejo y la mayor superficie, alcanzamos entre 800 y 1000 cajas. Se realizan dos o tres cosechas por semana.

– ¿Dónde realizan la comercialización?

Principalmente en forma directa, a través de nuestro local en Pergamino, pero también tenemos clientes de la zona, en ciudades vecinas como Arrecifes, Salto y otros pueblos, y entregamos al Mercado de Fisherton en Rosario. En alguna oportunidad también vendimos en Buenos Aires.

Cuando haces algo que te gusta y te sale bien, siempre querés hacer un poco más. El objetivo para el año que viene es alcanzar entre tres y cuatro hectáreas de producción, dependiendo del clima, ya que la inversión inicial es muy costosa. Ya estamos preparando la tierra, previo a la compra de plantines, según cómo comience la próxima temporada. Pero ya tenemos que comenzar a trabajar, no se puede dejar para último momento.

Gentileza La Capital