Marcelo Tinelli vuelve a poner en marcha una maquinaria que domina, aunque ahora se mueve en clave de streaming. En el estudio donde prepara Dale Match, se lo ve distendido y atento a cada detalle, entusiasmado con el proyecto, rodeado de un equipo de edades diversas con el que se relaciona como una familia. Mientras celebra la llegada de la nueva temporada de Los Tinelli, su reality íntimo, habla de los cambios en los medios, de la exposición de su vida familiar y de una etapa personal en la que elige, como repite varias veces, menos preocupación y más acción.
Tinelli presenta dos proyectos simultáneos: Dale Match, un programa de humor, actualidad y deporte que saldrá por streaming de Infobae en Vivo, y la segunda temporada de Los Tinelli, el reality familiar que muestra tensiones y vínculos en proceso de recomposición. Los dos lanzamientos lo encuentran activo, con rutinas recuperadas y con ganas de seguir haciendo.
La conversación transcurre entre ensayos, mates, saludos que se cruzan y referencias a una televisión que, lejos de quedar atrás, encontró nuevas formas de llegar a las pantallas. Tinelli concibe Dale Match como una mesa abierta, con humor, actualidad, deporte, archivos y la participación de quienes trabajan detrás de cámara. “Acá somos todos conductores”, resume sobre una dinámica que busca alejarse de las jerarquías tradicionales.

Marcelo Tinelli y el panel de Dale Match: Diego Castro, Anita Martínez, Carito Müller y Baulo
En paralelo, atraviesa un momento de exposición personal a partir de Los Tinelli. La segunda temporada del reality muestra tensiones y diferencias que atravesaron a su familia, pero él prefiere mirar ese material desde el presente: asegura que hubo diálogo, que pudieron recomponer vínculos y que hoy están unidos. “No te preocupes, ocupate”, dice, como una idea que ordena su manera de enfrentar los conflictos.
Con la misma naturalidad habla de terapia, de entrenamiento, de las rutinas que recuperó, de la cocina y de la necesidad de mantenerse abierto a los cambios. Entre recuerdos de Videomatch, su regreso al periodismo deportivo y el vínculo con las nuevas generaciones del streaming, Tinelli se detiene poco en la nostalgia: mira hacia adelante, con la energía de quien todavía tiene proyectos por hacer.
Dale Match, el nuevo programa con humor, deporte y archivo

—Volvés a los medios con Dale Match. ¿Qué te atrae de este formato en Infobae en Vivo?
—Me encanta estar en los medios. Y me gusta mucho esta idea de hacer un cierre del día, con actualidad, deporte, humor y una conversación entre varias personas. Tiene algo de lo que hicimos en Videomatch, pero con los códigos de ahora. Los tiempos cambian, se reciclan, y está bueno adaptarse. Con las redes, el mundo digital, los streams y las distintas plataformas, uno sigue estando. Cambia por dónde sale el contenido, si es por televisión, streaming o radio con imagen, pero al final sigue siendo comunicación.
—¿Cómo será la dinámica del espacio?
—Va a ser una mesa con cuatro o cinco personas más. Es mucho más comunitario. En el streaming todos pueden participar: el que está en cámara, el productor, el director, el sonidista. Todos pueden conducir, opinar y ser parte. Es una conversación más abierta.
—Se te ve muy entusiasmado con este momento…
—Muy bien, física y mentalmente. Estoy contento. Para mí todavía falta muchísimo para que termine el año, hay muchas cosas para hacer. Me gusta pensar en el hoy, en lo que tengo por delante, en llamar a alguien, hablar, ocuparse.Hay una coach que dice algo que me gusta mucho: “No te preocupes, ocupate”. Me parece una buena manera de vivir. Cuando uno se ocupa, deja de quedarse solamente en la preocupación.

Marcelo Tinelli con Francisco Tinelli en el escritorio de Videomatch
—¿Qué lugar tendrá el archivo en Dale Match?
—Muchísimo. Hoy está todo subido, todo circula. Me mandan videos de cosas que hice hace 20 o 30 años y muchas veces no me acuerdo. Está bueno reaccionar a eso, ver qué fue de la vida de chicos que participaron en secciones, recuperar momentos y sorprenderse.
—¿Te reconocés en ese Marcelo de los años noventa?
—Hay tantas cosas hechas que a veces necesito volver a verlas para acordarme. Me dicen “¿te acordás de esto?” y no siempre. Pasaron muchos años. Pero es lindo que ese material siga vivo y que las nuevas generaciones también lo conozcan.
—¿Cambió tu mirada sobre el humor?
—El contexto cambió. Hay cosas que hice que quizá hoy no haría, y otras que sí. Hay que poner todo en contexto. A mí me sigue gustando mucho el humor, me crié viendo a Olmedo, Portales, Francella. Pero también entiendo que hay otras sensibilidades.

Marcelo Tinelli en los comienzos de «VideoMatch»
—¿Qué aprendiste de esos referentes?
—La generosidad al aire. Para mí, un humorista necesita a alguien al lado que acompañe, que se ría, que dé lugar. La risa es clave, tanto o más que el chiste. A mí me gusta esa composición de dos o de varios, ir juntos.
Los Tinelli, segunda temporada con tensiones familiares a la vista
—Al mismo tiempo llegó la segunda temporada de Los Tinelli, donde aparecen situaciones familiares muy sensibles. ¿Cómo fue volver a ver todo eso?
—Son cosas que les pasan a todas las familias. Tal vez nosotros tuvimos la posibilidad de mostrarlo en un reality, con cámaras en nuestras casas, pero las diferencias entre padres e hijos, entre hermanos, los momentos de distancia, pasan siempre.
—En la serie se ven tensiones y desacuerdos entre ustedes…
—Sí, y está bien que se vea. En ese momento había pensamientos diferentes, diferencias entre los hijos, entre los hijos y el padre. Pero hoy pudimos recomponer muchos momentos. Juanita vive conmigo, está bien con las chicas, estamos todos bien. Hubo mucha charla en familia.
—¿Te preocupó la exposición mediática de esos conflictos?
—Cuando pasa algo en la familia, te preocupás. Esta vez algunas cosas fueron más televisadas o mostradas en un reality, pero nosotros somos una familia como cualquier otra, con problemas, con cosas buenas y malas. Lo importante es poder hablar, comunicar y entender que lo que pasó ya pasó.
—¿Qué sentís al mirar ahora ese material?
—Me da satisfacción poder verlo hoy desde otro lugar. Como una cuestión de salud mental, está bueno poder decir: “Sí, pasamos por esto y acá está”. Pudimos salir fortalecidos.

El retorno al periodismo deportivo conecta al conductor con sus inicios profesionales y la figura de su padre
—¿Estás conforme con el resultado?
—Sí, mucho. Me encantó cómo quedó. Las chicas estuvieron muy involucradas, Mica, Cande, el Tirri, el viaje a Perú, todo. La primera que lo vio fue Mica. En principio eran dos temporadas, después veremos qué decide la plataforma.
—¿Alguna vez imaginaste todo lo que iba a pasar en tu carrera?
—No, nunca. Vengo de una familia en la que mi papá era periodista deportivo, tenía una florería, y mi abuelo era dueño de un diario. Me gustaban los medios porque acompañaba mucho a mi papá, pero nunca pensé que me iba a ir de Bolívar.
—¿Qué imaginabas para tu vida si no te dedicabas a los medios?
—En algún momento quería ser periodista deportivo como mi papá. Y, si no, capaz trabajaba en algún comercio de Bolívar, vendiendo ropa o zapatos. Soy muy buen vendedor, eso seguro. Te vendo cualquier cosa.
—¿Cómo mirás tu propio recorrido?
—Uno va haciendo. Siempre pienso que un punto más otro punto, y otro más, terminan formando una línea. Pero para hacer esa línea hay que estar concentrado en cada punto. Yo trato de estar en el punto de hoy: el reality, el programa, el ensayo con los chicos, tomar unos mates, disfrutar.
—También te vinculaste con conductores y espacios de streaming de otra generación.
—Sí, tengo mucha amistad con Nico Occhiato, conozco Luzu desde el comienzo. Para mí no hay edades ahí. Me gusta estar abierto, aprender y entender esos mundos. Hay algo muy bueno en no cerrarse.
—¿Cómo vivís hoy la reacción inmediata del público en las redes?
—Es distinto. Antes esperábamos un día, dos o tres para saber cómo había ido algo. Ahora subís algo y enseguida tenés la opinión, el elogio, la crítica o el hate. Pero la conversación siempre fue así. El rating también se componía de gente que te miraba porque le gustabas y de gente que te miraba porque no le gustabas.

—¿Te afecta la crítica?
—No demasiado. Siempre hubo opiniones. Lo importante es seguir, escuchar a la gente y entender que todo forma parte de la conversación. No podés pretender que todos piensen igual.
—¿Cómo te cuidás en lo personal?
—Hago terapia desde hace muchos años, una vez por semana. Pasé por distintos tipos de terapia. Además, entreno todos los días, me levanto temprano, descanso, cuido la comida y no tomo alcohol. Volví a una rutina que me hace bien.
—También se te ve más en la cocina y disfrutando de momentos familiares.
—Me gusta cocinar cuando puedo. Y hacer asados, sobre todo. Antes estaba más apurado, se quemaba todo y quería que todos llegaran rápido. Ahora tengo más tiempo, disfruto más de ese momento.

Tinelli aseguró que hubo diálogo tras las diferencias entre padres e hijos registradas en el reality, y afirmó que Juanita vive con él y está bien con sus hermanas hoy
—¿Qué te sorprende de la lógica del streaming?
—Que es mucho más abierto. En la televisión tradicional había funciones muy marcadas: el conductor, el productor, el camarógrafo. Acá todo es más compartido. Uno puede estar al aire, levantarse, ir al baño, volver, y el programa sigue. Para mí, que vengo de otra estructura, es algo que todavía me causa gracia.
—¿Te resulta fácil adaptarte a esa espontaneidad?
—Sí, porque me gusta aprender. Hay mundos que está bueno conocer. Antes había cosas que uno no entendía o miraba desde lejos, y hoy tenés que estar abierto. La comunicación cambió muchísimo.
—¿Qué relación tenés con el público que te sigue desde hace décadas?
—La gente en la calle siempre tiene mucho cariño. A veces se instala la idea de “¿dónde está Marcelo?”, pero yo no siento eso. Sigo estando, sigo haciendo cosas. Tal vez cambió el formato o el lugar desde donde aparezco, pero la conexión sigue.
—¿Te gustaría reencontrarte con personas que participaron de aquellas secciones?
—Sí, me encantaría. Estamos pensando en eso, en buscar a chicos que aparecieron en el programa y ver qué fue de sus vidas. Para mí sería una sorpresa. Hay mucha gente que quedó en la memoria del público y que hoy ya es adulta.

Marcelo Tinelli y equipo se preparan para el debut en Infobae en Vivo
—¿Qué lugar ocupa el fútbol en esta nueva etapa?
—Siempre está. Volver al periodismo deportivo es volver a mi fuente. Mi papá era periodista deportivo y yo crecí acompañándolo. Después vino Videomatch, la televisión y todo lo demás, pero el deporte siempre fue una parte muy importante de mi vida.
—¿Seguís mirando televisión?
—Sí, me encanta la televisión. Mario Pergolini, por ejemplo, hace un programa muy bueno. También veo lo que hacen los chicos en las plataformas. Todo funciona de distintas maneras. No creo que haya que elegir entre una cosa y otra.
—¿Qué pensás cuando se dice que la televisión ya no existe?
—Me parece que todo se transforma. Capaz alguien dice una cosa y después cambia de opinión, como nos pasa a todos. La televisión sigue, el streaming sigue, las redes siguen. Lo importante es que haya contenido y que la gente quiera verlo.

De Videomatch al streaming: Tinelli, sus rutinas recuperadas y una familia que aprendió a hablar
—¿Te sigue gustando estar al aire?
—Sí, mucho. Me gusta la conversación, el intercambio, estar con un equipo, escuchar una idea, probar algo. El aire tiene una energía especial. Y también me gusta que hoy pueda ser distinto a como era antes.
—¿Qué necesitás de las personas que te acompañan en un programa?
—Generosidad. Al aire hay que saber escuchar, dar lugar, acompañar. El humor, por ejemplo, no depende solamente de quien hace un chiste. Necesita a alguien que reciba eso, que se ría, que devuelva. Esa composición es muy importante.

Marcelo recuerda a Juan Alberto Badía como su maestro
—¿Qué te enseñó Juan Alberto Badía?
—Muchísimo. Era un visionario. Él hacía imagen de radio antes de que eso fuera común. Hoy todas las radios tienen cámara, todos los medios tienen imagen, todos trabajan con lo audiovisual. Juan Alberto ya lo veía antes.
—¿Sentís que también fuiste un adelantado en algunos cambios de la televisión?
—No sé si pienso en esos términos. Uno va haciendo lo que siente, lo que le gusta, lo que cree que puede funcionar. Después el tiempo dirá. A mí me interesa seguir activo, hacer cosas y no quedarme quieto.
—¿Qué te gustaría que el público encuentre en Dale Match?
—Diversión. Actualidad, deporte, humor, archivo, sorpresa. Me gustaría que sea un programa para acompañar el cierre del día, para pasarla bien y conversar sobre lo que nos pasa.

Ricky Martin y Marcelo Tinelli, cuando el boricua visitaba seguido la Argentina y se presentaba en «VideoMatch»
—¿Cómo te llevás con el paso del tiempo?
—Bien. Tengo canas, volví a mi color natural y estoy tranquilo con eso. No me obsesiona. Me interesa sentirme bien, estar cerca de mis hijos, trabajar y disfrutar.
—¿Qué te deja este momento de tu vida?
—Me deja ganas. Ganas de seguir haciendo, de seguir aprendiendo y de estar presente. Hay mucho por delante.
—¿Sos metódico?
—En algunas cosas sí. Me gusta entrenar temprano y organizarme. Antes tenía otros ritmos, estaba más acelerado, y ahora disfruto más de tener tiempo para ciertas cosas simples.
—¿Cambiaste mucho con los años?
—Todos cambiamos. Uno puede tener una idea hoy y otra mañana. Me pasa con cosas mínimas, como un perfume, una comida, una costumbre. No creo que haya que aferrarse tanto a una sola manera de ser.

Marcelo Tinelli en el comienzo de ShowMatch
—¿Seguís disfrutando del vivo?
—Sí, totalmente. El vivo tiene algo que no se puede reemplazar. Puede pasar cualquier cosa. Te llaman, entra alguien, se suma una conversación, cambia el clima. Esa imprevisibilidad me gusta.
—¿Cómo te gustaría que te vea el público en esta nueva etapa?
—Como alguien que sigue con ganas de hacer. Estoy contento, me siento bien y tengo proyectos. Después dirá la gente. Pero yo quiero seguir trabajando, aprendiendo y disfrutando.
Por Andrea Taboada para Teleshow / Infobae