El pasado sábado por la tarde, un violento episodio sacudió a la ciudad de Santa Fe. Un joven de 19 años, identificado como Ezequiel Gerardo López, fue asesinado de múltiples disparos de arma de fuego en inmediaciones de las calles Río Negro y Los Negruchos, en el barrio San Agustín.
De acuerdo con la información policial, el ataque ocurrió cerca de las 14:00. La víctima fue trasladada de urgencia al Hospital Iturraspe, donde los profesionales de la salud constataron que ingresó sin signos vitales, presentando al menos tres impactos de bala.
Según testimonios de allegados, el fatal desenlace se habría producido cuando el joven intentó interceder para proteger a otro muchacho en la vía pública. Los vecinos lo describieron como un muchacho muy querido, que se ganaba la vida lavando vehículos en la cuadra.

Ataques armados, incendios y momentos de zozobra
Tras conocerse el crimen, la tensión en la zona escaló rápidamente con sucesivos ataques armados dirigidos contra la vivienda del presunto agresor, lo que motivó reiteradas intervenciones policiales a través de llamadas al sistema 911. En paralelo, los peritos forenses comenzaron a investigar un incendio desatado en una finca ubicada en Larrechea y Pedroni para determinar si guarda relación directa con el homicidio.
La situación crítica continuó durante la noche, cuando el frente de la propiedad de la propia víctima —situada en calle Río Negro al 7100— fue baleado en momentos en que sus seres queridos se encontraban participando de la sala velatoria.
«Los chicos se tuvieron que tirar al piso porque se escuchaba todo. Estaban de velatorio y no podían estar tranquilos allá», relató con angustia una vecina del sector al describir los momentos de terror que debieron atravesar los residentes dentro de sus hogares ante las detonaciones.
La investigación judicial sigue su curso para esclarecer la secuencia de hechos violentos y dar con los responsables de la agresión original y los posteriores ataques armados en el barrio.