La crisis que durante más de un año fue dejando a Lácteos Verónica sin producción, sin capital de trabajo y sin capacidad para cumplir con sus obligaciones terminó por llegar a los tribunales. La tradicional empresa santafesina se presentó esta semana en concurso preventivo de acreedores, acorralada por un pasivo que se multiplicó mientras sus tres plantas permanecían prácticamente fuera de funcionamiento.
La presentación quedó radicada ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N°17, Secretaría N°34, donde ya tramitan varios de los reclamos contra la compañía. El expediente de concurso figura actualmente en despacho y la Justicia deberá resolver si corresponde abrir formalmente el proceso.
La empresa es patrocinada por el Estudio Alegria, Buey Fernández, Fissore & Montemerlo (ABFFM), un histórico estudio jurídico especializado en derecho empresario, reestructuraciones financieras y concursos y quiebras. La firma fue fundada en 1976 por Héctor Alegria y cuenta con una práctica específica en insolvencia y reestructuración de deuda. Según su propio sitio, participó en más de cien concursos, quiebras, acuerdos preventivos extrajudiciales y reestructuraciones.
Lácteos Verónica es una de las empresas más tradicionales de la industria láctea argentina. Fundada en 1923, lleva más de seis décadas radicada en Santa Fe y permanece bajo control de la familia Espiñeira, propietaria de la compañía. A lo largo de su historia se consolidó como una de las principales usinas de la región y llegó a procesar hasta un millón de litros de leche por día.

El paso al concurso se produce después de meses en los que la empresa intentó contener los reclamos de manera individual. Esa estrategia quedó cada vez más complicada por la cantidad de acreedores que comenzaron a avanzar judicialmente.
La presentación más reciente vino de la mano del Banco Galicia quien también le pidió la quiebra a Verónica, en un contexto en el que la entidad aparece entre sus principales acreedores. Según los últimos datos del Banco Central, correspondientes a junio, la empresa registra con Galicia una deuda de $1.376,7 millones, calificada en Situación 3, es decir, con problemas.
El sistema financiero muestra además otros pasivos relevantes. Verónica registra alrededor de $4.745 millones de deuda bancaria entre distintas entidades y compañías de crédito. A Galicia se suman Banco Nación, con unos $1.327 millones; Credibel, con $1.115 millones; Catalinas Cooperativa de Crédito, con $708 millones y Banco Macro, con unos $208 millones, además de Santander, Banco Provincia, Banco Ciudad y Banco Industrial.
Pero el dato que permite dimensionar el deterioro de la cadena de pagos es otro: la compañía acumula más de 2.900 cheques rechazados por más de $11.200 millones.
En paralelo, se multiplicaron los expedientes judiciales. Hay pedidos de quiebra iniciados por Establecimientos Los Cerros y Munay, Agropecuaria El Timbó, Criolani Agropecuaria, Dices Argentina y Libertador Factoring, entre otros proveedores. También avanzan ejecuciones iniciadas por empresas como Libres Seguridad, Trading Internacional, Soluciones Randstad y Fremar, además de procesos vinculados con Hypred Argentina.
La presión judicial ya había obligado a la compañía a resolver reclamos puntuales. En marzo, por ejemplo, canceló una deuda de $23,2 millones en sede judicial y consiguió frenar un pedido de quiebra. Pero ese pago no modificó el cuadro general: los cheques rechazados siguieron acumulándose, las deudas bancarias se deterioraron y nuevos acreedores llegaron a los tribunales.