El invierno se hace sentir con fuerza en la región y las heladas de las últimas semanas comenzaron a dejar secuelas visibles en los campos del cordón hortícola santafesino. El presidente de la Sociedad de Quinteros de Santa Fe, Guillermo Beckman, reconoció que el sector atraviesa un momento de incertidumbre, marcado tanto por las bajas temperaturas actuales como por los alertas meteorológicos que anticipan la llegada del fenómeno de El Niño para los próximos meses.
Pese al panorama adverso, Beckman llevó tranquilidad a los hogares de la región al asegurar que el abastecimiento está garantizado y que no se proyectan grandes subas en los mostradores. «El sector está bien sembrado, hay mucha mercadería, pero por ahí no va a tener la calidad que estamos acostumbrados a brindar porque el frío quema», explicó el dirigente.
Las verduras de hoja y variedades estacionales son las principales afectadas por las bajas temperaturas. Según el referente de los productores, especies como la lechuga toman un color amarillento y sufren quemaduras en los bordes, mientras que una porción de la rúcula pierde valor comercial al oscurecerse. El impacto también golpea al brócoli y al coliflor. «Les quema la parte del centro, lo pone oscuro y entonces ya no se puede comercializar», precisó Beckman, destacando que en el caso del brócoli se trata de una semilla muy costosa.

Para mitigar los efectos del frío, los productores recurren al riego constante —que aporta humedad a la tierra— y al uso de medias sombras. Sin embargo, la crudeza de los últimos días congeló los cultivos incluso debajo de las protecciones.
Al ser consultado sobre el impacto en el bolsillo de los santafesinos, Beckman descartó aumentos generales debido a que el volumen sembrado es alto y a que el consumo de ensaladas cae notablemente durante la temporada invernal, inclinándose la demanda hacia productos como papas, cebollas y calabazas. No obstante, hizo una excepción con el tomate y el pimiento: al provenir de provincias norteñas como Corrientes y Salta, el frío redujo a la mitad su ingreso a los mercados locales, lo que generó subas puntuales en esos artículos.

Más allá del frío actual, la mayor preocupación a mediano plazo para las familias productoras radica en las proyecciones climáticas que anticipan inundaciones por el fenómeno de El Niño en el Litoral. Ante este escenario, Beckman lanzó un pedido urgente dirigido a los municipios de Santa Fe, Recreo y Monte Vera.
«Hago hincapié en que tengan todo limpio y organizado con el tema de desagües y bombas. Si el agua drena rápidamente de las quintas, el daño es mucho menor», remarcó. El dirigente recordó que hace apenas dos meses sufrieron pérdidas severas porque los canales no estaban en condiciones y el agua permaneció estancada durante tres días. «Eso lo paga el consumidor y el pequeño productor que pierde todo y debe reinvertir sin ingresos», fustigó.

Finalmente, la incertidumbre climática está frenando la asistencia financiera para el sector. Aunque se gestionaron líneas de crédito oficiales de hasta 5 millones de pesos a través del Ministerio de la Producción para la compra de insumos, los quinteros evitan solicitarlos por temor a no poder devolverlos si una nueva catástrofe destruye el trabajo de la temporada.
«Tenemos entre 300 y 320 pequeños productores que trabajan unas 1.500 hectáreas en total. No son grandes terratenientes; son familias con parcelas de 3 a 10 hectáreas y el 80% alquila la tierra. Viven al día, todavía arrastran deudas de la última crisis y hoy tienen miedo de tomar una deuda que los termine de complicar», concluyó Beckman.