En el marco de la probabilidad del fenómeno de El Niño cuya manifestación, con una mayor recurrencia de lluvias y posible aumento en el nivel de los ríos, se espera para los próximos meses, el gobierno de Santa Fe organizó un Comité Interministerial del que participan varias reparticiones, incluida Salud.
Así, el ministerio constituyó un equipo de trabajo con las secretarías que lo componen a fin de desarrollar un plan general que se está presentando en las seis regiones de la provincia. El lunes fue el turno de Reconquista y este miércoles la actividad se concentró en la ciudad capital.
En este marco, la secretaria de Salud Andrea Uboldi habló

¿Por qué es importante contar con este plan?
– Porque cuando se tienen estos eventos climáticos se puede ver afectada la continuidad de todos los cuidados de la población, ya sea desde las estrategias preventivas o la respuesta en asistencia o el sistema de emergencias y traslado para las derivaciones.
Creemos que si unificamos los criterios, definimos las responsabilidades en cada región y consensuamos las tareas que cada uno tiene que hacer, a pesar de que las emergencias siempre implican un estrés para el sistema de salud, nos va a ayudar tener planificado un trabajo, un “hacia dónde vamos”.
En estas reuniones que comenzaron en Reconquista y seguirán por la provincia, reunimos a referentes de los efectores de cada región para mostrar el diseño de este plan y centrarnos en los pasos: el primero involucra la etapa de preparación y capacitación para referir cuál es la situación y qué líneas de trabajo estamos planteando. Al finalizar dividimos a los presentes en grupos para hacer ejercicios a modo de simulación de lo que podría pasar.
¿Por ejemplo?
– Por ejemplo, si se corta la luz en el centro de salud, no va a volver por 24 horas y tenés una persona electrodependiente que llegó a consulta, otra con diabetes y una más con un embarazo reciente, ¿qué tendrías que hacer? ¿qué elementos del centro de salud son sensibles frente a un corte de luz? ¿Cuál es el plan alternativo? ¿Cuál de todas esas personas amerita una derivación urgente?
O si hay que abrir un centro de evacuados que solo tiene dos baños, ¿vas a llevar a las personas a ese lugar o no? Si lo hacés, ¿qué recomendaciones harías al equipo de la municipalidad o la comuna? O ¿qué actividades se deberían instalar dentro de un centro de evacuados más allá de la ronda de salud? Ahí trabajamos con Salud Mental para prever actividades que permitan contener a los niños mientras permanecen en ese lugar.

Podemos plantear cómo actuar si se registran casos de diarrea, cómo saber si el agua que se consume es segura, cómo se prepara la comida para evitar que la situación se convierta en un brote de gastroenteritis por intoxicación alimentaria.
Además, es importante la creación de un mapa de riesgo local para definir quiénes integran el equipo de salud que va a trabajar, si algún integrante tiene una condición de riesgo para exponerse a la inundación y si cuentan con sus vacunas al día.
Vacunación
¿Qué vacunas serían más importantes en este caso?
– Sin dudas la antitetánica, por posibles cortes y lastimaduras. La de Hepatitis B porque se puede clavar algún elemento de una bolsa roja (residuos patológicos) rota. Después habrá que revisar la antigripal y, sobre todo en el equipo de Salud y Protección Civil, si todos tienen la vacuna del dengue al día porque fue una nueva incorporación.
En el caso de la vacuna de Hepatitis A, no se requiere actuar de urgencia porque la incubación de la enfermedad es larga. Entonces, se prioriza a personas que se van a mantener en el marco de un anegamiento o inundación durante un mes o más. En la Argentina desde la incorporación de esa vacuna al calendario, el escenario cambió y desde los 12 meses a 22 años ya hay una gran población cubierta.
En el caso de la vacuna de Hepatitis A, no se requiere actuar de urgencia porque la incubación de la enfermedad es larga. Entonces, se prioriza a personas que se van a mantener en el marco de un anegamiento o inundación durante un mes o más. En la Argentina desde la incorporación de esa vacuna al calendario, el escenario cambió y desde los 12 meses a 22 años ya hay una gran población cubierta.
También contamos con la fortaleza del registro nominalizado por lo que hoy no hay que vacunar “por las dudas”; con el DNI de la persona se entra en el sistema y sabemos qué dosis le falta.
¿Qué otras situaciones consideran prioritarias?
– Lo segundo que trabajamos con los equipos es la población a cargo: ¿qué embarazadas van a estar en fecha de parto para la época en que se espera la manifestación del fenómeno? ¿Cuántas podrían ir a cesárea? ¿Hay personas inmunocomprometidas que estén haciendo quimioterapia? ¿Tengo a alguien en diálisis que necesite tres traslados semanales para su tratamiento?
Hay que revisar el pedido mensual de medicamentos y, de acuerdo al volumen del centro de salud, se puede pedir un porcentaje mayor de reserva para aquellos cuadros más frecuentes.
Trabajamos mucho con la ubicación de los sueros antiofídicos y antialacranes, que tienen su propia lógica terapéutica, porque vamos a atravesar esta situación en verano.

También se trabaja con los municipios y comunas para saber qué sitios proponen como centros de evacuados a fin de revisar si hay algún centro de salud que esté en una zona de riesgo y no va a poder atender en la emergencia. Entonces, hay que buscar un sitio alternativo como una escuela, un espacio comunal o un club.
Salud mental
Dentro de todos los temas que hay que atender en una situación como esta, ¿dónde ponen el foco desde Salud?
– Para mi el desafío para este año va a ser el tema de salud mental. Cuando hay un evento de inundación o anegamiento la gente tiene un nivel de angustia importante. El área de Salud Mental está trabajando con un protocolo particular y en la etapa preparatoria: en la ciudad de Santa Fe hay un fuerte simbolismo y el recuerdo de la última inundación (de 2003).
Para ello se plantea cómo trabajar la comunicación de crisis, cómo informar sin asustar y explicar que estamos preparados, porque es importante construir la confianza. Esa tarea de salud mental también es necesaria en el momento posterior, cuando la gente vuelve a su casa.
Estamos elaborando recomendaciones para la población en cuanto a dónde resguardar los documentos, cómo armar un mini botiquín, tener prevista una muda de ropa y qué papeles son importantes para algún trámite.
Volviendo al tema específico de salud, tenemos riesgo de leptospirosis en la provincia, pero también aprendimos que hay que tener mucho cuidado con la administración de la pastilla que tiene un plazo de una semana.
Hay que repasar las recomendaciones sobre agua segura, cómo usar las pastillas potabilizadoras, en qué consisten los kits de limpieza, cómo se limpia y desinfecta luego de una inundación.
Tenemos una gran tarea por delante, pero hay lugares que ya tienen sus planes muy armados, tienen sus equipos y ya hicieron varias reuniones de preparación con las comunas. Hay que tener en cuenta que, según los pronósticos, no va a haber un único lugar afectado; entonces es necesario generar capacidad de mando regional, porque no todos vamos a estar en todos lados.
¿Se preparan para distintos escenarios: de máxima, media o de baja intensidad?
– Si y también con escenarios que probablemente no sean todos juntos en el mismo mes. En la última inundación, el departamento afectado fue 9 de Julio (abril), luego San Javier (julio). Además, el escenario no es el mismo en ciudades grandes como Santa Fe o Rosario, que en una localidad pequeña, incluso para evaluar el tipo de donaciones.
¿Por qué es importante el tema de las donaciones?
– Históricamente la gente donaba leche en polvo. Cuando en la gestión anterior tuvimos una inundación en 9 de Julio, en ese momento todavía no tenía las plantas potabilizadoras. Por eso, lo que hacía falta era leche fluida larga vida. Porque si a la población, mientras está inundada y estresada, le pido que además potabilice el agua para preparar la leche, no puedo tener garantías de que no vaya a tener diarreas.
Las donaciones son bienintencionadas, pero es importante conocer la realidad del lugar adonde van destinadas: en una ciudad que tiene agua de red, la leche en polvo va a ser muy útil. Si ese recurso no existe, será la leche fluida.
¿Cuál es el ánimo que notás entre la gente con la que se reúne el equipo de Salud?
– Creo que Santa Fe amerita una atención especial por su propia historia. Está toda la impronta de lo ocurrido (en 2003), la investigación judicial que ahora se cerró y mucha de la gente que intervino entonces ya no está.

En Reconquista vimos mucho entusiasmo. Están organizados: hay lugares que ya están muy acostumbrados a tener estos fenómenos, pero la naturalización también es riesgosa.
El desafío es la comunicación a toda la gente, en particular a quienes no pasaron por una inundación porque el impacto emocional puede ser mayor.
La gente está muy informada, pero me parece que el desafío es cómo dosificamos la información para que la gente se prepare, sin angustiarse ni asustarse. Siempre teniendo en cuenta que estamos hablando de la probabilidad de un evento.
Gentileza El Litoral