La crisis de la empresa láctea Verónica sigue agravándose y los trabajadores de la planta de Lehmann atraviesan una situación cada vez más crítica. Según denunciaron, hace seis meses que no perciben sus salarios y la producción permanece completamente paralizada por la falta de ingreso de materia prima.
“Hace seis meses que la planta está parada, no tenemos trabajo, no entró más materia prima y, por lógica, tampoco cobramos nuestros sueldos. La situación es realmente muy complicada”, aseguró por LT9 Ángel Villarroel, uno de los empleados afectados.
Los trabajadores vienen realizando distintas acciones para visibilizar el conflicto. En los últimos meses participaron de manifestaciones sobre la Ruta Nacional 34 y mantuvieron reuniones con legisladores, funcionarios provinciales y representantes del sector.
Sin embargo, aseguran que todas las gestiones terminaron sin resultados concretos.
“El gremio hizo todo lo legalmente posible y la política también. Pero los dueños siempre encuentran una excusa y terminan cambiando las condiciones. Nos corren el arco permanentemente”, cuestionó Villarroel.

Este lunes, los empleados realizaron una movilización frente a la Secretaría de Trabajo de Rafaela y analizan nuevas protestas en los próximos días, incluso frente a los tribunales.
Mientras esperan una definición sobre el futuro de la empresa, los trabajadores mantienen una vigilia permanente en la planta de Lehmann.
“Seguimos siendo empleados de Verónica. Hay compañeros que cuidan las instalaciones, cortan el pasto y mantienen todo en condiciones dentro de las posibilidades que tienen”, explicó.
Según denuncian, la empresa no tomó ninguna decisión formal sobre el cierre ni sobre la continuidad de las operaciones, lo que mantiene a los trabajadores en una situación de incertidumbre total.
“Nos abandonaron completamente. Si al menos cerraran la empresa, podríamos empezar a decidir qué hacer con nuestras vidas. Pero no hacen nada”, sostuvo.
La falta de ingresos golpea de lleno a las familias de los trabajadores. Algunos empleados incluso acumulan deudas salariales desde diciembre de 2025.
“Muchos compañeros consiguieron alguna changa. Otros sobreviven gracias a la ayuda de familiares o sacando préstamos. Hay gente que está pagando alquiler y la situación es gravísima”, relató Villarroel.

En localidades pequeñas como Lehmann, donde las oportunidades laborales son limitadas, la crisis tiene un fuerte impacto social.
El conflicto comenzó afectando a unas 700 familias vinculadas a las distintas plantas de la empresa. Sin embargo, con el correr de los meses muchos trabajadores optaron por renunciar o realizar autodespidos ante la falta de perspectivas.
“Hoy probablemente quedemos poco más de 400 trabajadores sosteniendo esta situación. Mucha gente ya tuvo que buscar otro camino porque no puede esperar más”, explicó.
Los empleados reclaman que la Justicia avance con mayor rapidez ante las denuncias existentes y exigen medidas concretas contra los propietarios de la firma.
“No queremos hacer nada fuera de la ley. Lo único que pedimos es que fiscales y jueces actúen porque estamos llegando a un límite”, señaló Villarroel.
Mientras tanto, los trabajadores definirán en los próximos días nuevas medidas de fuerza para intentar obtener respuestas ante una crisis que, aseguran, ya lleva demasiado tiempo sin solución.