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Piden 10 años de cárcel para los dueños de los perros que mataron a Diego Román

El bloque acusador pidió una condena de 10 años de prisión para un matrimonio de Recreo, acusados de haber causado la muerte de Diego Román por no arbitrar los medios para evitar el ataque mortal de sus perros al niño. Mientras tanto, la defensa reclamó que los acusados sean declarados inocentes.

Diego Román tenía 12 años y murió entre el 3 y el 4 de julio de 2019 en una zona lindera entre el predio de los acusados y un predio vecino. La causa de muerte fue el ataque de animales domésticos.

Para los fiscales Ana Laura Gioria y Andrés Marchi, los acusados conocían la potencialidad lesiva de sus perros y no tomaron ninguna medida para evitar un posible ataque. Las abogadas querellantes Vanina Fruttero y Lucrecia Fernandez avalan esta postura.

Según los acusadores, el conocimiento del poder lesivo de sus diez canes estaba dado por ataques anteriores (y uno posterior a la muerte del niño) causado por esos perros.

En cambio, para el abogado defensor Néstor Pereyra no se pudo probar que los animales que atacaron mortalmente al niño hayan sido los que estaban al cuidado de Iván Reyes y Norma Vega, por lo que reclamó que sean declarados inocentes.

Condena por homicidio

“Hemos podido probar la ocurrencia del hecho y la responsabilidad de los acusados”, sostuvo la fiscal Gioria, y repasó las circunstancias de la muerte de Diego Román: “Entre las 17 del 3 de julio y las 4:30 del 4, una jauría de unos 10 canes cuya custodia estaba bajo responsabilidad de los acusados (…), todos ellos atacaron al menor en inmediaciones del límite entre el predio de Reyes (en el barrio comunal 3), y el predio contiguo, provocándole múltiples lesiones contusas, punzantes, desgarradas y excoriación que causaron la muerte por hemorragia”.

La fiscal sostuvo que los acusados conocían la potencialidad agresiva y lesiva de los canes, y estaban bajo su cuidado: “Conocían que la omisión de sus deberes de cuidado representaba un peligro concreto para los bienes, la salud y la vida de las personas”, sostuvo.

La acusación que pesa sobre Reyes y Vega es que omitieron adoptar las medidas de cerramiento necesarias en el lugar para mantener a los animales en un ámbito de vigilancia, lo que constituye el incumplimiento de la ordenanza 1952 / 2010 de Recreo.

“Había animales de raza peligrosa, y los acusados no adoptaron las medidas para evitar que los animales salgan y cometan daños a terceros”, remarcó Gioria, y agregó otro incumplimiento de la mencionada ordenanza: “dadas las deficiencias del cerramiento, omitieron adoptar medidas de seguridad mediante bozales, cadenas, etcétera”

Luego, Gioria recordó los testimonios que acreditaron que el lugar del hecho fue donde se encontraba el cuerpo del niño, que informes científicos dieron cuenta que el lugar donde apareció el cuerpo fue el lugar del hecho y también la causa de muerte: la autopsia del forense local y del Cuerpo Médico Forense de la Nación precisaron que el pequeño sufrió ataque de animales que con dentelladas causaron lesiones mortales, afectaron vasos arteriales vitales de los miembros, y los mismos médicos descartaron el uso de cualquier arma manual.

Para acreditar que fueron los perros del matrimonio Reyes – Vega los que cometieron el ataque, la fiscal recordó los cotejos realizados entre pelos secuestrados de las prendas del niño y los canes de los Reyes, y las marcas en el cuerpo de la víctima con los mismos canes.

Una de estas es una “prueba fundamental” a criterio de la Fiscalía: de las prendas de Diego fueron levantadas numerosas muestras de pelos de animales, que fueron analizadas por un perito y luego cotejadas con los pelos de los animales de los Reyes: se encontró correspondencia con dos de los animales, uno de ellos que se comportaba como el macho alfa de la jauría.

Además, las declaraciones de un veterinario y de un experto en comportamiento canino, que describieron las características de los perros.

Finalmente, se corroboró la inexistencia de otros animales que pudieran producir esas heridas, así como antecedentes de ataques de canes de los Reyes.

Para la Fiscalía, en el juicio quedó probado que el ataque a Diego fue producido por canes, y fue probado que fueron los canes de los Reyes: “Está acreditado que atacaron a diego al menos seis canes, compatible con los antecedentes de ataques en jauría, que fueron relatados en el juicio por las víctimas. El ataque a Diego fue en el ámbito territorial de los canes. Los peritos explicaron que es poco probable que dos jaurías actúen en el mismo territorio”, recordó Gioria, y repasó las declaraciones de las víctimas de esos ataques.

A continuación, el fiscal Marchi se explayó acerca de la responsabilidad de los acusados, a quienes se atribuyó el dolo eventual, comisión por omisión: permitir la ocurrencia de un hecho (la muerte de Diego) por no realizar alguna tarea (las medidas de seguridad sobre los animales).

Marchi remarcó que a los dos acusados les corresponde la misma responsabilidad: “La doctrina establece que quien posee una fuente de peligro para los bienes, es responsable de que tal peligro no se realice”, citó el fiscal; producido el daño, ambos responden penalmente por el resultado: “Ha quedado acreditado que ambos se comportaban como propietario de los canes”, sostuvo el fiscal.

El fiscal remarcó que los dos acusados conocían el carácter de peligrosos de sus perros, en función de la raza y en función de antecedentes de ataques a animales o a seres humanos: “Y ellos sabían que actuando en jauría habían lesionado a personas fuera del ámbito de su propio predio, tenían conocimiento cabal del poder lesivo de esos animales”, insistió el fiscal.

A continuación, Marchi recordó que “Vega también conocía los sucesos, declaró en el juicio, tergiversó y dio explicaciones alternativas que no tienen corroboración en la prueba producida, y la advertencia del vecino, cuando le atacaron a su perro, que esto podía pasarle a un niño… mantenían a los animales sin condiciones de seguridad alguna, corroborado por los testigos y las imágenes”, sostuvo.

“El cumplimiento de la normativa municipal que los Reyes no hicieron, hubiera evitado la muerte de Diego: si hubieran cercado el predio, o mantenido asegurados a los animales, esto no hubiera ocurrido… sabían que Diego estaba desaparecido; podían haber entrado los perros a la casa, y no lo hicieron”, remarcó Marchi.

El fiscal sostuvo que “al niño lo vieron entrar al campo de los Reyes, los acusados sabían la tarde del 3 de julio que Diego estaba desaparecido en inmediaciones de su campo. La hija de los Reyes lo declaró en el juicio; era obligación asegurar a los animales con cualquier tipo de medida que impidiera que vagaran libremente cuando tenían un niño perdido en inmediaciones de su campo”.

Finalmente, para dar por acreditado que los acusados actuaron con dolo eventual “hay conocimiento, representación clara del riesgo, y total indiferencia y aceptación del resultado… en el caso concreto, conocían al destinatario eventual del ataque de sus animales: ellos sabían la tarde del 3 de julio que en inmediaciones de su predio había un niño perdido; en este caso tenía rostro la eventual víctima, un niño que huyendo corrió hacia el interior de su campo, y conociendo todo esto, no hicieron nada para evitar que sus canes lo atacaran”, concluyó Marchi.

Para terminar, el fiscal Marchi remarcó que “aún hoy pretenden que en este juicio se persiguen canes; este juicio es por la conducta de seres humanos. Una pena para un delito, que provocaron reyes y vega con sus conductas, que causaron la muerte del niño Diego Martin Roman”.

La Fiscalía reclamó 10 años de prisión para Iván Reyes y 8 años para Norma Vega, y la inhabilitación por el tiempo de la condena para tener canes a su cargo. Como petición alternativa, si el juez considera no acreditado el dolo, solicitó una condena por obrar imprudente, por el delito de homicidio culposo, con una pena de 5 años para Reyes, 4 años para Vega, y la correspondiente inhabilitación.

Luego, la querella realizó una petición en consonancia con la Fiscalía, y recordó que “Diego era un niño de 12 años que amaba correr detrás de la pelota, su sueño era jugar al fútbol y sacar a su papá de la pobreza. Era la primera vez que Dieguito iba al barrio comunal 3, no conocía la peligrosidad de los perros de los reyes, como sabían los vecinos de la zona. Cuando supo que su madrastra y su hermano lo buscaban, salió corriendo campo abierto para nunca más volver”.

“No había lesiones en el cráneo, ni lesiones de mecánica manual, se descarta la acción humana o de un tercero. Las lesiones observadas no presentan características de arma blanca. El niño murió por las lesiones causadas por el ataque de animales” recordó la querella.

“Reyes y Vega conocían la capacidad lesiva de sus animales… quienes encontraron el cuerpo de Diego fueron advertidos por un lugareño de la peligrosidad de los perros de los Reyes, que eran muchos y malos”, sostuvo Fruttero.

Luego, recordó que los investigadores explicaron que ninguna hipótesis fue descartada, ni el ataque de canes ni el accionar de personas: “Con el devenir de la investigación, la hipótesis del ataque de los canes fue tomando fuerza, y se evaluaron también otros perros de viviendas de la zona. Los perros de los Reyes eran grandes, jóvenes, con temperamento, que actuaban en jauría. Los expertos explicaron el comportamiento de los canes en jauría: primero uno que encara a la víctima, y el resto comenzaba a rodearlo y a atacar”.

En este sentido, la querellante repasó que “todas las víctimas contaron la misma modalidad de ataque: sale primero un perro, después los otros, lo tumban y los atacan en la mismas partes del cuerpo. Estas víctimas pudieron relatarlo en el juicio, Diego no tuvo la misma suerte”.

“Sostenemos que no es una simple inobservancia de una cosa peligrosa generadora de peligro, estas personas actuaron con dolo ante la posible muerte de un niño. La prueba fue mucha y contundente, la investigación fue prolija, no dejó abierta ninguna posibilidad, no se cerró sobre el ataque de perros sino que se abrió a todas las posibilidades que traíamos las partes: esta querella, la querella de la mamá y la defensa. Llegamos a juicio después de seis años con una base sólida para sostener esta acusación y la responsabilidad de los Reyes”, sostuvo la querellante.

La querella hizo el mismo pedido de condena que la Fiscalía, como coautores de homicidio simple con dolo eventual, 10 años para Reyes y 8 para Vega. Si considera no probado el dolo, pide condena por homicidio culposo, 5 años para Reyes, 4 años para Vega.

Absolución de culpa y cargo

Finalmente, el defensor Pereyra reclamó la “absoluta falta de responsabilidad en los hechos que se les atribuyen a los acusados: la prueba producida por el MPA, lejos de acreditar la responsabilidad y lograr una condena, desestimó esa posibilidad”.

Pereyra sostuvo que “lo importante es la muerte del niño, entre el 3 y 4 de julio de 2019. Diego estaba en la casa de su amigo en el barrio comunal 3 porque el niño sufría maltrato por parte de su madrastra. Esto surgió del relato en cámara Gesell de su amiguito, y de la declaración de la mamá del nene…”.

A continuación, al referirse a la causa de muerte, el defensor de los acusados sostuvo que “en la autopsia de Pimpinella surge un elemento importante: la ausencia de sangre en el cuerpo, que no es un dato menor. El cuerpo estaba en un campo y la ropa estaba en el otro. ¿Y la sangre donde estaba? Nadie cuestiona el lugar del hallazgo, pero esta pregunta abre otras posibilidades, incluso puede haber sido matado por perros, pero en otro lugar”, sostuvo Pereyra.

El defensor agregó que “sabemos la cantidad de perros sin control por parte de sus dueños, y Recreo no es la excepción, ni que los perros de los Reyes son los únicos sin control. La localidad de Recreo como cualquier otra localidad existen perros sin control; hoy en día se está evaluando regular el descontrol que existe en los animales y el potencial peligro que representa. No significa que hayan sido los perros de Reyes quienes atacaron al niño, podían haber sido otros perros”.

Pereyra sostuvo que “la noche que buscaban al niño los perros no estaban: acredita que dormían dentro de la casa, no deambulaban por cualquier lado”.

En cuanto a las pericias, el defensor advirtió que si bien los peritos encontraron seis mordidas diferentes, no los vinculan con los animales de los Reyes: “No se ha demostrado la responsabilidad penal como pretende el bloque acusador. Ambas calificaciones, tanto la principal como la subsidiaria, son desmesuradas; no fueron indiferentes a un posible resultado lesivo ni faltaron al deber de cuidado: se ocupaban de sus animales, los cuidaban”.

Pereyra reclamó que Reyes y Vega sean absueltos de «los gravísimos cargos» que propone el bloque acusador. El juez Pablo Busaniche dará a conocer el veredicto el lunes 8 de junio a las 13.

Gentileza Aire Digital