Pagar el alquiler a tiempo, en Santa Fe, ya no alcanza para estar a salvo. Para el 71,4% de los inquilinos de la provincia, el mes termina con deudas activas. Los alarmantes datos los dejó la Encuesta Nacional Inquilina que realizó Inquilinos Agrupados entre el 17 y el 20 de marzo de 2026, con 690 encuestados en 20 provincias del país.
El relevamiento ubica a Santa Fe en el mismo nivel de endeudamiento que el promedio nacional, pero con una particularidad que la distingue de todas las demás provincias relevadas: el 100% de los inquilinos santafesinos declaró estar muy o bastante preocupado por la vivienda. Es el único territorio donde esa cifra alcanza la unanimidad.
El alquiler se lleva el 40% del salario
El ingreso mediano de los hogares inquilinos en Santa Fe es de $1.300.000. El alquiler mediano, $485.000. Eso significa que, en el rango más frecuente, cuatro de cada diez pesos del sueldo se destinan directamente al pago de la vivienda —el mismo porcentaje modal que en CABA y Córdoba, aunque con ingresos considerablemente más bajos que en ambas jurisdicciones.
Desglosado por tamaño de vivienda, un monoambiente cuesta en promedio $312.000, un dos ambientes $442.000 y un tres ambientes $580.000. El 69% de los inquilinos de la provincia destina el 40% o más de su salario al alquiler.
Con ese punto de partida, el margen para cualquier imprevisto es mínimo. Y cuando el imprevisto llega —una factura de servicios, un problema de salud, una cuota que sube— la respuesta más frecuente no es el ahorro: es la deuda.
Tarjetas, alimentos, salud: el mapa del endeudamiento
Entre quienes tienen deudas activas en Santa Fe —ese 71,4%—, la tarjeta de crédito es el instrumento más usado: el 66,7% recurrió a ella. Le siguen otras deudas no especificadas (53,3%), deudas por alimentos (43,3%) y deudas por el propio alquiler (33,3%). La salud y los servicios aparecen ambos en el 30%.
El dato de la alimentación merece detenerse: casi la mitad de los inquilinos endeudados de la provincia llegó a financiar la comida. Y el recorte en ese mismo rubro afecta al 61,9% del total de encuestados santafesinos, independientemente de si tienen deuda o no. Es decir: primero se ajusta la mesa, y cuando eso no alcanza, se pide prestado.
Ese ajuste tiene una expresión concreta en la vida cotidiana. En Santa Fe, el 35,8% de los inquilinos hace solo una o dos comidas por día —el porcentaje más alto de todas las provincias relevadas, por encima de CABA (28,3%), PBA (29,5%) y Neuquén (24,1%).
Recortes que van de la ropa al médico
El 95,2% de los inquilinos santafesinos recortó en salidas y ocio, y exactamente el mismo porcentaje lo hizo en vestimenta. Más de la mitad —el 52,4%— ajustó en salud. El transporte, recortado por el 45,2%, cierra un cuadro donde prácticamente no queda rubro intacto.
Lo que emerge de estos números es una lógica de administración del deterioro: no se trata de elegir qué consumir sino de decidir qué dejar de consumir primero. La vivienda, intocable por definición —perderla significa quedarse en la calle—, se sostiene a costa de todo lo demás.
Menos desalojos, más deudas: la trampa santafesina
A nivel nacional, el 17,2% de los inquilinos tuvo que mudarse forzosamente por no poder pagar el alquiler —uno de cada seis. El mercado inmobiliario expulsa de manera desigual según el territorio: en Neuquén ese porcentaje trepa al 33,3%, en Córdoba al 23,1%, en la provincia de Buenos Aires al 20,2%. Santa Fe, con el 11,9%, aparece cerca del piso del ranking, solo por encima de CABA (9,4%).
Un dato que podría leerse como alivio. Pero los números del endeudamiento cuentan otra historia.
En Santa Fe, el 71,4% de los inquilinos tiene deudas activas y el 33,3% se endeudó específicamente para pagar el alquiler. No para comer, no para la salud: para no perder el techo. La lectura que emerge es la contraria al optimismo: los santafesinos no se mudan menos porque estén mejor, sino porque sostienen la vivienda a cualquier costo. El desalojo no desaparece —se financia. Se paga con tarjeta, con deuda alimentaria, con el médico postergado.
El concepto que algunos economistas del sector llaman «desalojo económico silencioso» encuentra aquí su expresión más clara: no hay mudanza forzosa, pero hay un empobrecimiento sistemático para evitarla.
El multiempleo no salva
El 35,7% de los inquilinos santafesinos tiene más de un trabajo. Es el porcentaje más bajo de todas las provincias del relevamiento —en Córdoba llega al 57,7%, en CABA al 46,7%—, pero eso no se traduce en mejores condiciones: los niveles de endeudamiento son comparables, y la situación alimentaria es la más crítica del país según los datos de la encuesta.
El informe nacional señala que el 71,4% de todos los encuestados tiene empleo formal registrado. Y aun así, concluye, no alcanza.
Una generación que no hereda propiedades
El 35,7% de los inquilinos santafesinos es segunda generación inquilina: sus padres tampoco pudieron acceder a la propiedad. En ese contexto, la deuda no es solo una respuesta a una coyuntura difícil. Es parte de una estructura que se reproduce: alquilar consume el salario, el salario no alcanza, la deuda cubre el resto, y la propiedad queda cada vez más lejos.
La encuesta fue realizada por Inquilinos Agrupados entre el 17 y el 20 de marzo de 2026, con 690 encuestados en 20 provincias. Los datos de Santa Fe corresponden a la ficha provincial del relevamiento.
Gentileza UNO Santa Fe