La noticia se conoció esta mañana. En las últimas semanas había atravesado complicaciones de salud y, durante el fin de semana, sufrió un ACV que agravó su estado.
Walter Saavedra había nacido en Mar del Plata un 27 de octubre de 1956. Fue una voz inconfundible del relato futbolero, además de un poeta fértil de verdad. Venía de la vieja escuela del periodismo radial que por más vieja que sea no pierde actualidad.
En sus palabras siempre hubo pelotas pero también estilo. Como un plateísta que no deja de pertenecer a la tribuna. Sus ideas políticas lo marginaron laboralmente: peronista y popular no siempre estuvo bien visto.
⚫ El Club Unión lamenta profundamente el fallecimiento del periodista y relator Walter Saavedra. Acompañamos a todos sus seres queridos en este difícil momento. pic.twitter.com/tHdTs9WnRl
— Club Atlético Unión (@clubaunion) September 18, 2025
Ex arquero, hizo periodismo en los mejores tiempos de Radio Mitre y Radio Rivadavia. También publicó libros, leyó relatos e hizo televisión.
En Santa Fe marcó una época relatando en LT10 cuando era competencia feroz de LT9 donde la voz era Ricardo Porta. Tuvo un último paso por Santa Fe en 2021 trabajando para Radio Sol 91.5.

A continuación compartimos una de las tantas entrevistas que solía ofrecer:
-¿Cómo te llevás con las tecnologías?
-Bien, además me encantan. No abono aquella teoría de que todo tiempo pasado fue mejor. Me parece que este tiempo es fascinante. Tenés el mundo a un click. Y además hay elementos tecnológicos para aplicar en las transmisiones. Estoy encantado y alerta todo el tiempo ante la eventual aparición de nuevas formas.
-¿Por qué no usás teléfono celular?
-Porque no me gusta. Me tomo un colectivo en Puente Saavedra y cuando me bajo en La Boca me enteré de la vida de todas las personas. De sus miserias, de sus fracasos, de su indignación, hasta de las cosas más pueriles. No quiero ser así. Me da pudor hablar por celular en público. Vivimos prometiéndonos un café por teléfono que nunca tomamos, un encuentro que nunca se concreta…
-¿La televisión desplazó a la radio en cuanto al relato de un partido?
-La tele estaba en dificultades cuando la gente le bajaba el volumen y ponía la radio. Ahora hay un delay que hace imposible seguir el partido de esa manera. Me dijeron que lo hicieron a propósito. De todos modos, la radio –que fue condenada a muerte cuando apareció la televisión y luego las nuevas tecnologías– está vigente, vivita y coleando, adaptándose a los tiempos. Un partido por radio es otra cosa. Tiene otro encanto, otra emoción. Es una competencia dura pero la radio ha sobrevivido. Y lo seguirá haciendo.
-¿Qué te parece el periodismo televisivo actual?
-No miro televisión desde hace mucho tiempo pero si estoy en un bar o en la casa de un amigo y la tele está encendida no puedo sustraerme. No me gusta, aunque sé que me pierdo algunas buenas producciones. Y en lo deportivo, con algunas excepciones, me agrada menos aún. Nuestra profesión se ha farandulizado. Hay un periodismo Radiolandia al que le rinde más decir que el cuatro sale con una ex Gran Hermano en lugar de analizar que el cuatro pasa bien al ataque pero retrocede mal.
-Pasaste momentos duros, sin laburo, a pesar de tener una trayectoria de 40 años. ¿Qué enseñanza y qué sentimientos te dejó esa situación?
-Está muy difícil para tipos como yo trabajar en los medios. Los espacios deportivos los manejan terceros, muchos de ellos te presionan para que vendas publicidad y cobres tu trabajo de ahí. Hay radios manejadas por personas que nada tienen que ver con la profesión. Ya no se viaja. Se transmite mirando el televisor. Pero no desde la pandemia : desde mucho antes. De todos modos es una decisión mía. No transo. A este oficio, como a cualquier otro, hay que defenderlo, hay que dignificarlo. El 22 de marzo cumplí 45 años como relator. Siempre fui así. Por eso he atravesado con una cierta frecuencia por estas turbulencias y me he quedado sin laburo por espacios de tiempo prolongados.
-¿Por qué una persona que es reconocida en un ambiente como el futbolero de repente se encuentra sin laburo?
-Es una cuestión de dignidad y de ética. Y cuando ya te conocen saben que a uno no le cambiarán su manera de pensar para transformarlo en un animal castrado que obedece con gran mansedumbre. Y entonces no te llaman. Saben la respuesta.
-¿Cuáles fueron los sentimientos que te aparecieron al relatar a los 45 años de trayectoria?
-Encontré una grabación de mi primer partido. Fue Boca–Unión, en 1981. Cuando lo escuché no me reconocí. Era muy joven, sólo había logrado terminar la escuela primaria y mi relato era muy artesanal, casi de autor, te diría. Y me escaseaban las palabras. En eso evolucioné. Y la lectura me ayudó enormemente porque puso palabras en mi boca que desconocía. Me sentí emocionado. Atravesé toda una vida entre gritos de gol, me hice un lugarcito, tengo una familia amorosa y sana, he viajado, coseché buenos amigos…
-¿Quiénes te marcaron y por qué en tu carrera?
-El tema es que no estaba en mis planes ser relator. Yo era futbolista. Atajaba en San Lorenzo de Mar del Plata, mi ciudad. Pero un día me rompieron y ya no pude jugar más. Con los años se cruzó esta profesión en mi camino. A lo mejor me estaba esperando, no lo sé. No tengo referentes. Sí recuerdo lo que escuchaba mi viejo: Fioravanti, Bernardino Veiga… A mí me llamaba la atención Bernardino porque acentuaba el grito de gol en la o y no en la g, como todos los relatores de la época. Y su grito era más estridente y en ocasiones lo repetía.
-En una entrevista con Cadena Xeneize dijiste: “Nunca hice plata en esta profesión, si no laburo no morfo. No es cuestión de dinero, es un tema de ética, convicciones, las libertades”. A veces se cree que los relatores conocidos tienen la vaca atada. ¿Podés desarrollar la situación?
-Nunca me interesé por el dinero. Alguna vez rechacé una propuesta muy conveniente. Siempre necesité estar en un sitio donde me permitieran batir las alas, no encerrado en una jaula de oro. Tampoco he trabajado en la tele, salvo una excepción, aunque he tenido ofrecimientos. Y ahí se puede ganar buen dinero. Soy feliz haciendo radio. Curiosamente tengo problemas de comunicación pero cuando se enciende la luz del estudio las palabras me salen a borbotones.
-¿Qué es la ética? ¿Y la radio?
-La ética es no renunciar a los valores que uno tiene, no traicionar sus convicciones… Es mirarse al espejo sin parpadear de pudor. Y la radio es la banda de sonido de mi vida. Y me la salvó. Yo era un muchacho sin recursos, rodeado de peligrosas tentaciones, con amigos que aún siendo muy jóvenes ya estaban jugados. Me rescató de ese hondo bajofondo donde el barro se subleva. Me dio una vida.
-Tenés el pelo largo, como un rockero de los de antes. ¿Por qué? ¿Qué música te gusta escuchar?
-Tal vez tiene que ver con una cierta rebeldía. Soy muy setentista, atravesé aquella larga noche, corrí peligro. Por lo general siempre tuve el pelo largo. No me veo de otra forma. Y era muy rockero, si. Sobre todo del rock nacional. Soy fan de Spinetta. Hoy escucho también toda la música popular de Latinoamérica. Me identifica.
-¿Lecturas?
-Me gusta mucho la poesía. Nicanor Parra, por caso. Y me gusta Cortázar. Y Saer. Soy lector por una cuestión de necesidad.