El Padre Axel Arguinchona, sacerdote y referente social de la ciudad de Santa Fe, brindó un mensaje cargado de reflexión para esta Navidad, invitando a la comunidad a vivir la fe, el perdón y la paz, en un tiempo de crisis espiritual y social.
“No hay otra forma de que nazca Jesús si no es por la fe”, afirmó el sacerdote. “La fe es entregarse a alguien, no a algo”, remarcó, insistiendo en que no se trata de una creencia en una ideología. “Es creer en una persona. Dios que se hace hombre”, explicó.
Refiriéndose a la situación social actual, Axel expresó su preocupación por la crisis espiritual que afecta a la sociedad que, según él, no es reciente: “Estamos viviendo lo que estamos viviendo porque ha habido una crisis, no de ahora, no de este año, sino una crisis que lleva décadas, es una crisis espiritual”.
«Esta crisis, no es solo una cuestión de problemas sociales, sino de un alejamiento de Dios», sostuvo. “Necesitamos encontrarnos con Dios y con el prójimo”, y agregó que solo de esa manera se podrá cambiar la sociedad: «No solamente la santafesina y la argentina, sino la del mundo».
Sin embargo, también destacó un aspecto positivo: el crecimiento de la espiritualidad en la comunidad de Santa Fe.
“He visto un crecimiento en la fe. Una espiritualidad muy profunda, muy intensa”, afirmó, señalando que las personas buscan respuestas más allá de lo material. “La gente busca una respuesta, pero no en uno, sino que busca la respuesta en Dios. Simplemente a uno lo ve como un ministro de Dios y por eso lo busca”, relató.
En este sentido, recordó cómo muchas personas lo buscan en la calle, en hospitales, buscando solo la paz. El sacerdote también recordó que según la revelación cristiana, “Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Tres personas divinas, distintas, pero un solo Dios verdadero”. Y agregó que “Jesús es el Hijo de Dios que se hace hombre”.
El Padre Axel también reflexionó sobre la relación entre la fe y las obras y acciones. “La fe sin obras está muerta”, dijo; y subrayó que “la fe se tiene que traslucir en las obras y en la esperanza de esa vida eterna que el Niño Dios viene a traernos”.
“Mostrame tu fe, sin obras, que yo por mis obras te mostraré mi fe”, insistió, destacando que las obras son necesarias para la salvación, porque la verdadera fe se traduce en acciones concretas de justicia y amor al prójimo.
Paz, perdón y reconciliación, claves para la Navidad
Un tema central en su mensaje fue el perdón y la reconciliación. El Padre Axel enfatizó que “Jesús tiene que nacer en el pesebre de nuestro corazón”, refiriéndose a la necesidad de abrir el corazón para recibir la paz y el perdón que Jesús vino a traer.
Recordó las palabras de Jesús: “Todo lo que han hecho con alguien, lo hicieron conmigo”. Para el sacerdote, Dios es cercanía, misericordia y ternura, y es ese ejemplo de amor incondicional el que debemos imitar en nuestra relación con los demás.
El perdón, sostuvo, es un camino hacia la libertad: “El perdón, la reconciliación nos hace libres y plenos”.
También habló sobre la importancia de ser “rebeldes contra la injusticia”, pero sin dejar de lado la necesidad de rezar incluso por aquellos que maldicen: “Reza por el injusto, bendice a quienes te persiguen”.
Al hablar de la Navidad, Arguinchona destacó que no solo debe ser una celebración material, sino espiritual. “Navidad con una mesa abundante, es Navidad. La Navidad, quizás en medio de una enfermedad, también es Navidad; pero Navidad sin Jesús no existe”, afirmó.
El Niño Dios, destacó, vino a traernos la paz. Citando las palabras de Jesús en la última cena, dijo: “La paz les dejo, mi paz les doy”. También recordó que el primer saludo de Jesús resucitado fue: “La paz esté con ustedes”.
En su reflexión sobre la situación social actual, el Padre Axel advirtió: «Estamos en guerra”, y que la sociedad está “convulsionada, con grietas, con divisiones”.
Esta división, explicó, genera “desencuentros” tanto a nivel individual como colectivo. “Por eso este año, de una manera especial, tiene que ser una Navidad llena de paz”, subrayó, haciendo un llamado a que todos busquen la paz en sus corazones y la lleven a los demás.
Concluyó su mensaje con una reflexión sobre el poder de la paz interior. “Cuando uno tiene paz con Dios y con el prójimo, tiene una paz, una alegría y una fortaleza que no tienen nombre”, expresó, invitando a todos a dejar que Jesús nazca en sus corazones y a vivir una Navidad de verdadera paz y reconciliación.