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87 años de vida: la historia del puente Carretero que une Santa Fe y Santo Tomé

Santa Fe y Santo Tomé están separadas por el río Salado-Juramento, pero unidas por un puente, el Carretero, que cumple sus funciones desde hace más de 80 años. Antes de la llegada del automóvil, había uno de madera, ubicado a la altura del actual balneario municipal. Se habilitó en 1875 y la construcción estuvo a cargo de Ramón García. Un año después, comenzó a brindarse un servicio de diligencias entre Santo Tomé y Santa Fe, que incluía dos viajes diarios, uno por la mañana y otro por la tarde, cuyos horarios dependían del clima. Cuando se llevó adelante el alzamiento del puente de madera, que fue reparado en dos oportunidades en 1879 y 1904, la presidencia comunal de Santo Tomé la ocupaba Tomás Lubary, quien antes había sido juez de paz en San Carlos, mientras que el intendente de la ciudad de Santa Fe era Pedro C. Puig.

Puente de hierro levadizo, el segundo que sirvió para unir las dos ciudades. Fue habilitado en 1906 y prestó servicios hasta 1941

Ese primer viaducto prestó servicios de manera ininterrumpida hasta 1906, cuando, bajo las administraciones de José Arnoletto en Santo Tomé y de Manuel Irigoyen en Santa Fe, se decidió habilitar un puente levadizo de hierro, que permitía el ingreso de barcazas al puerto santotomesino. Las mismas traían maní para la fábrica de aceites de Bonfanti Hermanos y llevaban el producto de las cosechas de granos de la zona. Este nexo prestó servicios hasta los años ‘40, cuando finalmente se puso en pie el Puente Carretero. Tanto el enlace de madera como el metálico, además de sufrir el deterioro por el paso del tiempo y las aguas del Salado, resultaron insuficientes para poder absorber el creciente caudal de tránsito.

Construcción del puente Carretero, detrás se observa el puente de hierro

Nace el Carretero

A mediados de julio de 1937, bajo las administraciones de Francisco Bobbio en Santa Fe y de Fernando Mántaras en Santo Tomé, se comenzaron a esbozar los primeros trabajos para la construcción del Puente Carretero, que tuvo un plazo de ejecución de 24 meses y un costo que superó los 3 millones de pesos de la época. En 1939 se realizaron las pruebas para medir la resistencia del nuevo enlace. Para ello, se utilizaron seis camiones cargados con ocho toneladas cada uno. Se dejó habilitado al público en general el día 14 de julio de 1939. Esto se hizo silenciosamente, sin la mediación de actos oficiales. La recepción definitiva se produjo un año después, el 15 de julio de 1940, para luego ser inaugurada ya sí de un modo oficial el 8 de abril de 1941, con la presencia del gobernador de Santa Fe, Manuel de Iriondo.

Fue una obra de ingeniería de tal jerarquía para su tiempo, y a nivel sudamericano, que la admiraron estudiantes, docentes y constructores de distintos países. De hecho, se considera a la habilitación del Puente Carretero como uno de los hechos más significativos de la historia de Santo Tomé en el siglo XX. Es que no solo modificó sustancialmente la fisonomía de la ciudad y su conectividad con Santa Fe, sino que resultó una obra clave para la dirección que tomó el desarrollo social y productivo de toda la región.

Construcción del puente Carretero en la década de 1930

Según consta en el libro “Santo Tomé, mi ciudad, su gente”, de Darío Burlando y Norma Marquelo, las características técnicas muestras un puente formado por 58 tramos de viga Gerber de 20 metros cada una y dos arcos parabólicos de 80 metros luz cada uno, siendo sostenidos por dos cilindros de 4,50 metros de diámetro, con paredes de 0,60 metros de espesor, encontrándose a 24 metros de profundidad desde el lecho del río. La calzada es de 9 metros de ancho, con dos veredas de 1,50 metros. La longitud es de 1.320 metros.

A lo largo de sus 82 años y medio de vida, el Carretero soportó no solamente el paso de millones y millones de vehículos. También las frecuentes crecidas, como la del año 2003. El aumento de tráfico a lo largo de las décadas fue extremo: de los 2.000 vehículos por día al momento de su inauguración en la década de 1940, la cifra subió a 45.000 en la actualidad y las proyecciones de tránsito a 30 años colocan este valor entre los 75.000 y los 110.000 vehículos diarios.

Antiguo puente de madera, primer vínculo entre Santo Tomé y Santa Fe. Se habilitó en 1875 y prestó servicios hasta 1906

El ingeniero

El proyecto del puente estuvo en manos del Ingeniero Alberto Eduardo Cazeneuve, nacido en Paraná en 1903 y fallecido en 1994. Durante su juventud, Cazeneuve estudió en la Escuela Industrial Superior de Santa Fe y luego ingresó en Rosario a la Facultad de Ciencias Matemáticas, Fisicoquímicas y Naturales Rosario, donde logró el título de ingeniero civil. Además de dirigir las obras del Puente Carretero, estuvo a cargo de la estabilización y pavimentación de las avenidas López y Planes y Aristóbulo del Valle de la ciudad de Santa Fe. Al crearse la Dirección Provincial de Pavimentos Urbanos fue designado director, cargo que ocupó hasta su jubilación. También realizó, en el sector privado, obras como la pavimentación de San Jerónimo Norte, Gálvez, Santo Tomé y Sunchales y el velódromo de Esperanza.

El puente de hierro y el puente Carretero, juntos en el año 1938

Un puente que forma parte de la identidad de la región

Con el paso de los años, el Puente Carretero trascendió su función como vía de comunicación y pasó a formar parte del paisaje y la memoria colectiva de Santa Fe y Santo Tomé.

Miles de trabajadores, estudiantes, familias y vecinos recorren sus metros todos los días como parte de su rutina. Además, el puente se convirtió en escenario de distintas postales de la región, como las jornadas de pesca sobre el río Salado o la presencia de cientos de espectadores durante la Maratón Santa Fe-Coronda, cuando sus barandas funcionan como una tribuna privilegiada para seguir la competencia.

El Carretero también conserva recuerdos de otras épocas, cuando sus estructuras funcionaban como punto de encuentro y el vínculo con el río ocupaba un lugar diferente en la vida cotidiana de la zona.

Nuevo enlace

Mientras el Carretero celebra sus 87 años, a pocos metros avanza la construcción del nuevo puente Santa Fe-Santo Tomé, una obra que apunta a cambiar la movilidad de la región.

Los trabajos comenzaron en marzo de 2025 y actualmente alcanzan un 45% de avance. La nueva estructura tendrá 1.324 metros de longitud y se convertirá en el puente en construcción más largo del país.

El proyecto contempla nuevos accesos, iluminación LED, desagües, adecuación de servicios y espacios para peatones y ciclistas. Cuando finalice la obra, el nuevo puente concentrará la circulación hacia Santa Fe, mientras que el histórico Carretero quedará destinado al tránsito hacia Santo Tomé.

Después de 87 años de unir ciudades y acompañar generaciones enteras, el Puente Carretero seguirá ocupando un lugar central en la historia de la región. Ahora compartirá ese rol con una nueva obra que empieza a tomar forma y que permitirá que Santa Fe y Santo Tomé cuenten con una conexión preparada para las próximas décadas.